jueves, 20 de octubre de 2016

DIARIO VOLATIL




     Prologo


Comienzo ahora, con un ánimo algo contrariado, un escrito que no sé en qué derivará. No hay ideas preconcebidas, no he tomado notas ni me he documentado, no he preparado ninguna trama, no sé lo que va a pasar, en fin, que hasta este momento de mi primer borrador, sé, sobre lo que viene a continuación, exactamente lo mismo que tú (si es que llegas a existir). Nada. Pero ahora sí, sin imposición alguna; sin presionarme a mí mismo, ME APETECE  escribir el libro que aquí empieza.

 Sé que estoy cansado de que mi estado de ánimo dependa del hecho de que me  lean o no me lean para sentirme de una  manera u otra. Es infantil e inmaduro: Si me leían mucho, según los números de blogger, estaba contento; si me leían  poco, me ponía triste. 

Me convertí pues en un vasallo del gusto de la gente del lugar donde publico, infantilmente feliz si veía muchos me gustas, infantilmente triste si veía tres dos uno o cero me gustas. Bueno, digo yo que lo importante debiera de ser el proceso. Aquel por medio del cual quiero disfrutar. Quiero escribir para mí sobre todo, teniendo en cuenta que quizá puede haber alguien que disfrute leyendo esto, que pase un buen rato mientras lo lea y voy a ir despacito.  ¿Bueno, cómo puedo saber de qué manera voy a ir?  Pero haya o no haya lector voy a escribir este libro. Por necesidad.

Hace años dije a un amigo que iba a dedicarme a escribir. Que tenía la quijotesca idea de estar un año leyendo y que luego escribiría. Dando por hecho  que ninguna editorial querría vender mi libro, me dijo, "y entonces, cuando termines de escribir el primer libro, qué harás luego, ¿escribir para ti?" Se puede pensar que este amigo pensaba que yo escribía fatal y que por eso no tendría lectores. Yo sé que no era eso lo que pensaba exactamente. Él había trabajado en el mundo editorial literario, sabía que uno podía hacerlo bastante decentemente,  y no tener lectores, incluso si lo hacía muy bien. Y en aquel momento (2010) quizá no pensó si yo lo hacía bien o mal, pero año  y pico después sí lo pensó, o mejor dicho pensó que le gustaba lo que escribí. Esto de escribir bien, cantar bien, pintar bien, en fin…Gustos, eso sí, algo de base; pues tras arreglar un escrito que había hecho muchos años antes de ese año (2010) en el que él me habló de esa manera, en 2011, al leérselo, me dijo que el escrito (decir libro suena casi pretencioso aunque en tal se convirtió) estaba bien. Meses después, él y su cuadrilla  y tal y como he contado miles de veces, y me da algo más que vergüenza decirlo, me lo editaron.

No, no era que él pensara que yo lo hacía mal y que no tenía futuro. Él pensaba que no tenía futuro económico ni de lectores. La pregunta del “¿qué vas a hacer? ¿escribir para ti?” iba por ahí. Él decía, bueno, es que como yo esto siempre me lo he planteado en plan, si cantas es para que te escuchen, si bailas para que te vean, si escribes para que te lean, quizá el problema sea mi planteamiento.

Pienso que si Van Gogh, a pesar de no vender más que un cuadro, siguió pintando, sería porque él sentía la necesidad de hacerlo. De pintar. Y Cervantes parece que empezó su ambiciosa (literariamente hablando) novela en la cárcel, después de numerosos fracasos. Pero Cervantes empezó sin expectativas, y sin  éxitos que le precedieran para tener alguna seguridad mínima sobre el hecho de si sería leído; ni imaginaría que estaba escribiendo una obra maestra. Yo creo que eso le daba igual. Yo creo, que hubiera escrito "El Quijote" en la cárcel o en otra parte, Cervantes escribió por necesidad de expresar sus sentimientos por medio de la escritura de ficción, pues no podía saber si habría lector, y si miraba para atrás, contaba con todos los números en contra para no tener un mínimo éxito; para colmo era casi pobre, y no había manera de que llegara a fin de mes con sus escasos ingresos; quizá lo hizo por hacer un ajuste de cuentas con los libros de caballería y con la vida y tratar de mostrar literariamente la  CRUDA realidad, por lo menos de su vida. Si mucha gente se sintió identificada, no es como para estar muy contentos.

Te estoy leyendo el pensamiento lector (si es que al final, alguien, además de mí, se lee estas líneas). Piensas quizá que me estoy comparando con Van Gogh y con el mismísimo Cervantes. Pues no. Los tiros no van por ahí. Los tiros van por aquí: se puede seguir haciendo lo que te gusta, pienses lo que pienses respecto a si te van a hacer caso o no, gustes o no. Te hagan caso o no. Bueno, en realidad no lo sé seguro. Lo que sí sé es que estoy escribiendo este libro sin pensar en el resultado. Es decir, sabiendo que cabe la posibilidad de que no llegue a ningún lector. Porque no  me lo van a editar. No sé si se auto-editan libros electrónicos. Pero QUIERO escribir esto.

En cuanto a lo escrito en blog y en facebook, tan mal no me ha ido; ha habido bastantes entradas. Pero al final bajaron a 30 entradas (también cuenta el factor de que esas bajadas coincidieron con que yo publicaba también directamente en facebook y cuando no lo hacía había más entradas); quizá hubo quince lectores de esas 30 entradas; o sea que quizá dos o tres lectores ya tendré. ¿Por esos dos o tres escribiría? En parte sí, porque necesito pensar que voy hacia donde alguien concreto; en parte no es por ello, porque para que mi vida tenga sentido necesito hacerlo. Bueno, tampoco es así de radical, no pienso que escribir le daría sentido a mi vida; he descubierto que necesito desahogarme escribiendo, necesito sacar las cosas fuera de forma escrita. Desahogarme del peso de mí mismo que en momentos, como los de todos, es insoportable.

Pero quizá  me convertí en un  vasallo en el Facebook; queriendo atraer a la gente como si fuera un hombre anuncio. Y no soporto el marketing. Bueno el marketing está en todas partes, empezando por el ascensor. Qué tal todo, bien ¿no? Y yo lo practico, no queda otra. Pero hay niveles, y yo me vi, en alguna situación, igual que un muñeco que desde luego no era yo. Y dependiendo de los me gustas. Pero es que luego sale una persona delante de un café en una foto y con un texto que dice tal que así: "Desayunando al sol" y a esa publicación le sucede un  “a 78 personas les gusta esto”. El cliente siempre tiene la razón y hay que ser humilde. Una persona querida tomando café con sol gusta más que una de mis chapas. Pero seguiré.

Yo creo que se me subió a la cabeza el hecho de que empezaran a llegar al blog más de cien entradas (113, 180, 103, 140, 130 y hasta 228, pero esta última cifra  se debía a una polémica morbosa, la del 228) y me ha sentado mal la baja audiencia. Yo qué sé.

Antxon, soy tu Pepito Grillo, estás hecho un desastre incoherente.

Es cierto Pepito, pero ¿sabes qué?  Soy FELIZ a pesar de mis desastres, acepto mi incoherencia, no busco la excelencia. Ya no me afectan algunas cosas, o mucho menos que antes.





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