domingo, 9 de julio de 2017

QUIETO



  Trata de observarte como si te mirases desde fuera. Observa la reacción de miedo ante una situación que te ha ocurrido tantas veces. No intervengas mentalmente. Acepta tu tensión. No te cabrees. No pienses "otra vez, mierda". No pasa nada. No hay cosa imprescindible en esta vida que no puedas cumplir. Lo demás, que tanto te preocupa al caer en la misma reacción--sensación, no importa. Porque observas esa reacción y sentimiento y lo aceptas aunque no te guste. 
No necesitas hacer nada especial, cambiar radicalmente sólo lo empeora todo. Cuanto más te empeñes por cambiar lo que nunca pudiste cambiar, menos cambiará y más te frustrarás. Vete dejándole a la vida pasar y observate sin actuar salvo cuando sea imprescindibe. No actúes según impulsos o miedos. Vive con calma cada momento. Vuelve a ti en cada momento. Pon toda tu atención en este momento y en ti. No tienes otra cosa que hacer y es lo más importante que puedes hacer. Eso que tanto te importa ahora es una chorrada en el fondo, que se resolverá o no, y no importa que lo haga o no a largo plazo. Te lo aseguro.

Luego la vida ya se encargará por sí sola de decidir lo que tú vayas haciendo espontáneamente. No vuelvas a encarcelarte en chorradas que parecen importantes y te pueden destruir. Que hablen ellas si quieren y no tú ya más.

jueves, 6 de julio de 2017

¿CÓMO ME FUMO ESTA VIDA?



  Tras nueve años calamitosos de depresiones e ingresos entre mis 33 y 42 años (2005-2014), y tres buenos tras el 2014, ahora, en 2017, tengo que empezar a fumarme la historia  de mi vida de otra manera. Otra vez.

Lo que me ocurrió entre 2014 y febrero o marzo de 2017 fue una evolución. Le pegué una patada al deber  por el deber y  a un elemento castigador que ejercía sobre mí a diario yo mismo, y sin dejarme disfrutar además. Con esa patada bastó y todo mejoró. Fue un consejo psiquiátrico del hombre que conoce mi cabeza mejor que yo.

Sin embargo, debido a mi trastorno bipolar, en febrero padecí una euforia molesta que derivó en una fuerte depresión en abril. Ingreso y confusión.
Volví, tras el ingreso, a lecturas de 2014; libros de auto-realización, el Ser, la Fuente,  el poder del  Ahora, en fin, quería curarme. Esos libros me los prohibió de alguna manera hace tres años, el psiquiatra que me conoce desde hace 22 años (el hombre del que hablaba arriba).Esas lecturas no son malas si  no hay patología, pero con la que yo sí tengo, que además de bipolaridad incluye obsesividad (personalidad anancástica, la llaman los expertos), mi médico me dijo que sí; argumentó que la práctica de la teoría de esos libros requería constancia; y según él a mí la disciplina y todo lo consistente en constancia y culpas consiguientes me iba fatal en mi vida, pues las obsesiones , miedos y las dudas de toda disciplina (aplacadas en gente "normal") a mí se me disparaban a lo bestia (por patología de culpa, ja) hasta destruirme;  la famosa y aplaudida y cacareada disciplina era (y por lo visto es) por tanto, un problema para mí, más que un elemento de ayuda; me reiteró pues, que esos libros que leía entonces promovían de alguna manera esos elementos que yo encajaba fatal (otros lo hacen muy bien)  y que me pondrían peor. Dejé de leerlos  y de  intentar aplicarlos

Tras el ingreso de este año, ya digo, volví a ellos y tuve muchas crisis de ansiedad y momentos en que creía que tenía la llave de la vida en el bolsillo, nada menos. Predominó la ansiedad... No sé por qué. Sólo sé que el mismo médico del que vengo hablando, me ha vuelto a desaconsejar esos libros nuevamente. Ayer mismo, tras seis días de gran ansiedad.

Lo que tengo que hacer ahora es fácil. Mantenerme en tierra de nadie (no mucho sufrir, no mucho disfrutar todavía), leer algo de literatura y quizá algún día escribiré de forma mucho menos prosaica sobre todo lo que ha pasado y está pasando y estoy comentando por encima. De principio a fin. De momento sigo asistiendo a un centro y sigo asistiendo a MI vida  (que no me parece mía ya) de una manera estupefacta, ante semejante rompecabezas de paradojas.

Porque aunque duele, su gracia tiene.. Todos dicen que si quieres conseguir algo en esta vida vas a necesitar determinación y disciplina. Y resulta que por mi enfermedad y personalidad patológica consecuente, esos dos elementos me destruyen. Tengo que vivir al minuto, como los animales, y con unos mínimos, para que no me dejen familia, amigos y novia, (que paradójicamente me quieren) y sin hacerme programas ni proyectos (los dos libros que escribí no estuvieron planeados, (ni siquiera la diplomatura); salieron y no puedo planear escribir un tercer libro por lo ya explicado; igual saldrá, igual no))....
Por si fuera poco, y lo más importante, tampoco puedo aspirar a mucha paz interior, pues se supone que esta te la dan las enseñanzas budistas (y todas sus equivalentes) o aquellas basadas en el aquí y ahora; o sea, en la auto-realización. Y mi auto-realización ya es imposible pues para llegar a ella hace falta constancia, que es algo que no debo de utilizar pues me hace daño.

Bienvenidos al circo de mi vida. De momento me lo voy a tomar con pachorra, espero y me gustaría. No podré conseguir lo que quiero pero me libro de algunos engorros también. Y así.
 Os quiero.
O eso creo, yo ya no sé nada.

jueves, 29 de junio de 2017

AMANECE

Amanece en Donostia. Las cosas seguirán siendo igual. Yo seguiré teniendo los mismos defectos y la gente seguirá actuando igual.
Pero todo va a ser nuevo desde otro prisma.
Mi actitud hacia lo otro y sobre todo hacia mí, ya no es la misma. El juez, el etiquetador, el calificador del cómo se debe y cómo no, va desapareciendo en mí. Al pensamiento que todo lo analiza ya casi no le hago caso, y trato de  centrarme sólo en abrochar  los botones de lo que hago en cada momento; cuando la mente me halaga o cuando me afea la conducta no me la tomo en serio en ninguno de los dos casos. Yo, por dentro, elijo no vivir clasificándome o programándome en aras de resultados, elijo no vivir dependiendo de unos resultados externos que en realidad no tienen nada de esenciales, digan lo que digan.

Sólo sé que soy una persona con 45 años de vida y que me gustan unas cosas y me desagradan otras pero no voy a depender de que esas cosas se cumplan como yo quiero, y podré vivir  a mi modo y sin hacerle daño a nadie: sin forzarme, sin reñirme, sin violentarme. Las cosas son igual, sí, pero yo ya he decidido no vivir dependiendo de si salen bien o mal, de si hago o no, porque yo ya estoy bien como estoy. Digan lo que digan y sobre todo diga lo que diga mi tirano interior.

lunes, 26 de junio de 2017

TIEMPO


A veces tener tiempo libre te hace sentirte algo esclavo del vacío,  pero te equivocas si te crees eso, pues no eres una máquina con gps ocio--turístico interno que sepa qué es exactamente lo que apetece o conviene hacer en cada tiempo libre. Sea lo que sea, en esos casos, cuando no se me ocurre nada que hacer, no pienso ya que esté perdiendo el tiempo ni hago caso a la vocecita del "deberías estar haciendo otra cosa más provechosa" (¿provechosa para quién? A veces es más provechoso para según qué estados, no hacer algunas cosas)"; a veces me quedo mirando a esos pensamientos que nunca me han llevado a buen puerto al hacerles caso en primer impulso. Sólo les miro, no obedezco. 
Porque no hacer nada supuéstamente "provechoso" (qué provechoso está quedando el mundo con tanto esfuerzo, tantas horas de trabajo, tanta competitividad y  tanto campeón del estrés a tope, por cierto) es una forma de vivir a veces, y si se hace algo "provechoso", otras veces, no es para no ser gandules sino para escapar de nosotros, pues no aguantamos  el parón de actividad porque vemos que puede venir el lobo del tedio o vacío, y eso, No, socorro. Mejor estresarse y matarse a hacer cien mil cosas, muchas cosas, un montón de hacer y hacer y siempre hay que hacer; así nos han educado. A qué te dedicas...Ni el sitio donde vivo, ni mi oficio  o actividad, me definen, oye. 
Sí. Hay que estar ocupado. Que te ocupe algo tu ser para que no pienses, como si siempre pensásemos pesadillas  y no pudiéramos pensar cosas edificantes y agradables. A veces parece que preferimos ser abducidos por ocupaciones que libres (esto último parece muy aburrido).

Lo bueno viene si aceptas esos vacíos o zonas desérticas temporales. Esas situaciones al otro extremo de las grandes sensaciones donde las cosas ordinarias simplemente son. Yo creo que todo es siempre igual, lo único que se puede cambiar es la manera en la que aceptas y ves los tiempos muertos y los conviertes en vivos aceptándolos como parte de tu vida, incluyéndolos en tu día con naturalidad, porque en el fondo parece que queremos que todo vaya siempre saliendo perfecto, pacífico, vibrante y brillante, todo el rato además, insisto, y si no, si hay síntomas de oscuridad o decaimiento (que siempre terminan apareciendo inevitablemente), como que no nos gusta nada y escapamos creando a veces más oscuridad, rellenándola a lo loco con garabatos de pasatiempos a veces muy insatisfactorios. 
Pues quizá, entonces, repito que será mejor vivir con esos tiempos muertos y darles título de vida a veces,  y tratar de mirarlos con luz, que estar esperando algo bueno que no te va a venir, o sí, pero mientras tanto eres preso de un tiempo que por lo visto debes de rellenar con hastío y el ceño fruncido. Para qué asquearse.

Además, es imposible estar sin hacer nada. Primero porque la cabeza trabaja gratis y con ahínco y segundo porque aunque estés sentado sin actividad externa, si no piensas, lo que estás consiguiendo es convertirte en una persona más tolerante que no rechaza sus pensamientos ni sus vacíos, que acepta que las cosas sean lo que son y como consecuencia estarás más en paz contigo al estarlo con las cosas, el tiempo presente y la situación. Y serás más tolerante con otros. Así que es cierto, nunca el tiempo es perdido y todo sucede por y para algo. Lo malo, además, termina por traer algo bueno muchas veces, porque no dura cien años, así que tan malo no será.

viernes, 23 de junio de 2017

SALUD

Bien, al final no pasa nada. Qué va a pasar. Unas tres semanas con crisis de angustia, entre ellas del sábado al miércoles pasado, seis horas en urgencias antes de ayer, pero, no es depresión. Acople de medicinas y los adecuados ansiolíticos. Estos dos últimos días he vuelto a ser yo en estado natural y tranquilo, prácticamente feliz, aunque el miércoles creía, (cuándo aprenderás que no suele  ser para tanto al final), que el mundo se me caía encima.

Y esto va a ir bien, o mejor dicho, hoy ahora estoy muy bien y el tema medicamentos está regulado; mañana será igual, como si hubiera tenido fiebre y punto. Que vuelve a pasar, pues medicina de rescate; la ciencia está para algo, a pesar de haber tanta gente que lo sabe todo sobre todo.

Y todo va a ser para mejor, y todo va a ser para aprender, y todo va a ser para conocerme mejor y para quererme más, y para andar por la vida con paso firme pero más tranquilo, mucho más tranquilo. Nunca digas, de todas maneras y por si las moscas, no tengo ninguna duda, pero al fin esto tiene buena pinta, y aunque en los días de angustia (provocada por errónea medicación) pienses que lo que habías aprendido no sirvió y que vuelves a lo mismo, la desesperanza no aguanta un día, y SI que has aprendido en cuanto despiertas de la fiebre de la áspera ansiedad sin razón externa. Y no es mérito mío. Son muchos años con esta historieta y al final uno coge, por intuición salvavidas, el atajo más benigno para él; ya no queda otra y la negatividad se va yendo porque no le das fuego; la miro, la veo, veo mis rechazos, no los rechazo, y me trato de tratar bien. Se terminan por ir esos rechazos.....

SALUD.

miércoles, 14 de junio de 2017

POR QUÉ NO VEO EL TELEDIARIO



No veo el telediario porque allí nunca me muestran las sonrisas, que, a pesar de todo, veo a diario en diversas caras queridas. No veo el telediario porque en él nunca me han enseñado lo que algunas personas humildes que han sido muy maltratadas por la vida pero que hicieron las paces con el pasado, me han enseñado sobre la existencia, sobre mí, sobre la dignidad, o sobre cómo defenderme de las ofensas de la vida sin violencia. Esa gente no tiene ni idea de que me ha enseñado y me enseña cada día y nunca saldrán en el telediario. Hace no mucho, al sentirme mal, me alejé de mi compañía de amigos y dados unos pasos, rompí en llanto apartado, en una crisis de angustia, y vi a mis dos mejores amigos a mi lado, mirándome con seriedad pero con respeto y cariño y con su sola presencia me lo dieron todo. Todo. ESO no sale en el telediario y estoy seguro que pasa todos los días en muchas partes del mundo.
No veo el telediario porque allí no estás tú (ya sabes quién eres) ni tú, ni aquella otra, siempre presta a hacer un favor, siempre prestos a ayudar. No lo veo porque en él no aparecen aquellos que aman a pesar de todo y que desean amar aun habiendo sido rechazados. No veo el telediario para no sentirme enemigo de quien me diga que lleva el mal dentro, porque ya no me importa lo que haga o diga ese quien. No tiene ningún interés para lo mejor de la vida.
No veo el telediario porque todos los días me cuentan la Historia desde los mismos patrones maniqueos y porque allí el sufrimiento no se muestra como algo significativo que dé sentido a la dignidad de muchos humanos sino que la mayoría de las veces me lo enseñan como entretenimiento de fuertes sensaciones y casi nunca me informan de lo que necesito saber. Nunca me ha sucedido nada que salga en el telediario y no me ha ido como en disneylandia tampoco. Pero da igual. No cuentan lo bien que me va muchas veces tampoco y casi mejor.
No veo el telediario porque casi nunca me hablan del Bien, sino del "mal", de competiciones deportivas, de la catástrofe (nunca de la maravilla permanente también) del clima y de poco más, como si sólo existiese eso, cuando en realidad lo que existe es mucho más que eso y mucho más hondo que eso, y es lo único que da verdadero sentido en mi vida a "eso" que ellos llaman "cruda realidad" y no se cansan de repetir minuto a minuto.

viernes, 9 de junio de 2017

OLAS


La vida en sus formas no se mantiene nunca fija en un punto. Todos lo sabemos. Mucho mejor. Mejor que no sea un estanque permanente de quietud total. Tras la calma vuelven las nubes, la lluvia y la tempestad y así sucesivamente, sí, luego un poco de aire fresco agradable y luego un calor insoportable y....
Contamos también con días geniales soleados muy agradables entre medias, que te pueden engañar tanto sobre la totalidad y lo absoluto, como los días negros. Todo es tan multicolor, que en extremo, es mejor que te tomes hasta una mismísima crisis de ansiedad como una aventura o un paso de escalada de montaña que te ha tocado subir. Pues eso es la vida.
Si estás alerta, si te levantas y sigues caminando y mantienes los sentidos puestos en lo que estás haciendo, por mucho que corras peligro y te esté doliendo, todo se puede convertir en un juego, si aceptas las reglas de dicho juego. Y mejor aceptarlas. Mucho mejor. La otra alternativa es la queja tipo pataleo o auto-compasión que no sólo no ayuda a mejorar nada, sino que todo lo empeora.
Y las reglas pueden ser que a veces no puedes hacer nada de lo que quieres, ni lo puedes hacer como quieres, y para qué frustrarte y pegarte contra la pared y desesperarte, repito. Tomarlo con filosofía se solía decir....
Tu mente a veces puede coger velocidad y provocar emociones de miedo. Míralo, quédate con él, camina con música mientras sientes tu cuerpo y Vive absolutamente como entre olas de vaivén, algunas agradables y suaves, otras que te golpean y noquean por momentos. Porque el miedo se va por donde ha venido así. Y aunque todos los estados de ánimo, sean buenos o malos, pasan, lo que se mantiene siempre eres Tú y tu alma siempre ahí, siempre estás tú para contar con tu propia compañía, haga el tiempo que haga, y es lo más valioso de todo, por mucho que por fuera no HAGAS LO QUE CREES QUE DEBERIAS y asome la culturizada culpa, si vives y quieres vivir con ganas, adelante con los cañones, aceptándote tal y como eres.
Todo es posible por dentro. Lo de fuera es accidente, y al Ego, tanto al halagador como al destructivo crítico y pisoteador, producido por juicios de otros y tuyos hacia tu persona, mejor no hacerle caso y sí a tus sensaciones y a tus momentos. Vivir es una actividad que puede ser apasionante si no dependes demasiado de las etiquetas que nos han puesto por todas partes... Re-edúcate.