lunes, 22 de enero de 2018

DEPRESIONES

Hasta los mismísimos.

Los siguientes datos que voy a dar son necesarios para estar legitimado para afirmar lo que viene a continuación. No pretenden suscitar pena ni compasión. En absoluto. Huyo de eso. Pero, repito, los creo necesarios.

Creo que tuve mi primera depresión con 16 años, pero yo no lo sabía. Oficialmente tuve una muy gorda con 20 (de bastantes meses) otra con 22 (meses) muchas con 23, una euforia con 24 y una que duró casi todo el año en que conté con 25 años (con dos meses de locura en un manicomio digno de Nicholson, o como se escriba, esto de estar mal de la cabeza tiene sus bentajas, ja,); bien, con 26 me creí curado con el litio y así permanecí hasta los 33. Desde los 34 a los 42 ibanse enganchando una tras otra en mi camino. Depresiones otra vez. Con 42 y medio, el insensato, se creyó del todo curado, hasta cumplir los 45 y pasó un 2017 muy divertido con traca final de cuatro meses en hospital psíquico. Y estoy peor, a pesar de lo que creí del 18 de enero al 20 (uno delira ante tanto desastre a veces), de lo que estaba en el hospital. Allí en las actividades con la gente, en la cafetería, en el cine y leyendo me lo pasaba bien. Ahora ni leer puedo. Peligrosísimo estar bien en el psiquiátrico y mal fuera. Pero estoy dispuesto a afrontarlo si un día llega. 

Depresión, no conseguirás, NUNCA, matarme, por mucho que me tortures, pues la única forma que tienes de matarme es que yo lo haga gracias a tú presión. NO.


He probado de todo. Los psiquiatras no tienen ni puta idea, los psicólogos menos (La última que tuve en la pública me lo dijo con esas palabras, omitiendo la palabrota, sobre mi caso y refiriéndose a ella). Las enfermeras psiquiátricas y monitores no hacen comentarios y alguna de las primeras puede ser tan insensata que te puede mandar de vuelta al psiquiátrico (hay fotos al respecto).

Hay mil teorías al respecto y sobre cómo tratarlas; coged libros distintos y unos te dirán una cosa y otros otra para paliar loa mismos síntomas depresivos (incluso hasta cosas contrarias y opuestas), un psicólogo unas cosas, otros otras, un psiquiatra X, pero otro te dirá que ni hablar de X, sino Z.

Es un lugar común decir que no hay que encamarse y que la fuerza de voluntad supera patatín y patatán. Esto en algunos casos (el mío) la fuerza de voluntad, agrava el problema. La fuerza de voluntad utilizada contra la depresión puede ser muy contraproducente pues esta te deja sin fuerzas muchas veces y cuanto más esfuerzo haces por salir de ella, más se resiste el cuerpo y más aumenta la frustración al ver que uno intenta de todo (de todo) y las cosas empeoran. Mi psiquiatra retirado (52 años de ejercicio profesional) me llegó a decir que si sufría menos en la cama que levantado que estuviera en la cama y que la curación no iba a tardar más, en mi caso, por no estar levantado. Por tanto, le estoy haciendo caso cuando estoy fatal, y gracias a la cama, la decisión que  tomé  hace meses de no matarme, es más fácil de llevar a cabo. Además, si no me pongo bien, prefiero terminar mi vida en hospital psíquico que matarme, aunque la vida no me dé alegrías precisamente. Jugaré toda la partida.


Y ahora más en serio. Cada día se suicida mucha gente por depresión. Esto no se da a conocer para no provocar el efecto llamada. Uno se lo está pensando y si van contando los que caen de esa "cobarde" manera (escribí un libro llamado "Desde dentro" que está de venta en Amazon y que explica mucho mejor todo esto) puede que quienes se lo estén pensando también lo pongan en práctica respondiendo al "efecto llamada".

Eh ,tú, si estás jodid@ y no puedes más, antes de acabar, pide ayuda y si el que te ayuda te da consejos contraproducentes métete en la cama sin ningún complejo de culpa (si no eres de los que ahí se agobia más, salva tu vida). Pero somos muchos y hay muy buena gente por ahí, organizaciones como Why not y Agifes.

¿Sabes por qué he podido escribir esto a pesar de estar mal?
Porque he tenido que estar casi todo el día entre sábanas y porque llevaba un mes conteniendo la mala leche y conservando la serenidad (esto último de alguna manera lo sigo haciendo y estar en la cama sin culpa y si intentar hacer machadas cuando no puedo ni andar me da serenidad). Mantén la calma y seguiremos de pie. O tumbados pero vivos....

 Te lo juro.

sábado, 20 de enero de 2018

WAITING FOR THE SUN


Recuerdo que cuando un día le hablé a un amigo sobre la película "The doors", que trataba sobre el grupo de blues-rock del mismo nombre y cuya figura predominante era el cantante Jim Morrison, ese amigo, un auténtico apasionado y entendido en música de todo tipo de Rock, me dijo que salió muy enfadado de la sala del cine cuando la estrenaron y él fue a verla entusiasmado.

La razón del cabreo de mi amigo era la siguiente: Nadie puede negar que "The doors" eran una gran banda y que hizo grandes canciones en sus sólo seis años de existencia con Morrison vivo (sin él siguieron algo más, pero las cosas no funcionaban; "the doors" sin Morrison eran como un jardín sin flores, con perdón) de 1965 a 1971. Nadie puede negar que Jim Morrison era un cantante extraordinario. Era también el letrista de la mayoría de las canciones. Sus letras podían ser extrañas o surrealistas pero tenían su fuste. El caso es que Morrison no era un tonto del bote absoluto, o no podía serlo. De ahí viene, según me aclaró más tarde mi amigo, su malestar con respecto a la película que llevaba el nombre de la banda. Por supuesto que Jim Morrison era  alcohólico y que murió en una bañera en extrañas circunstancias (lugar muy común este entre grandes artistas malditos) a los 27 años (otro lugar malditamente común), pero Oliver Stone (director de la película y amigo de Castro y de Chavez, dos personas muy queridas en España según tengo entendido, aunque no sé, no leo mucho la prensa e igual me confundo y no es así) presentó a lo largo de toda la película a un Morrison la mayoría de las veces  borracho, o si no, portándose como un cretino abobado e infantil. Para mi amigo, esto, o no encajaba demasiado bien con la talla del músico (en esas condiciones  no se hacen ni una música de  mucha categoría ni esas letras, o no por lo menos si uno está siempre en esas condiciones) y fue, en su conclusión, una venganza que se tomó por su propia mano el propio Stone con todos  los que estuvieron pasándoselo bien disfrutando de las primeras  drogas libres aparentemente no peligrosas por aquel entonces, y sobre todo, de la sensacional música que se hizo a finales de los sesenta, mientras que él, Oliver Stone, tuvo que chuparse en esa misma temporada nada menos que la guerra del Vietnam... Esa era la interpretación de mi amigo y quizá no le faltaba razón.

A mí me encantaban los Doors cuando los escuchaba en los noventa. La peli, evidentemente, no era muy agradable y no me gustó mucho cuando la vi en vídeo, la verdad.

Había una canción de "The doors" que era casi la que más me gustaba y se titulaba "Waiting for the sun" ("Esperando al sol", traducción de Antxon Rabella). Había una frase tremenda en esa canción: "This is the strangest life I' ve ever lived", o sea, según Rabella "Esta es la más extraña de las vidas que jamás haya vivido". Me sigue impresionando.

Quién no ha tenido, en ciertos momentos fugaces (y a veces no tan fugaces) la sensación de extrañeza, no sólo de uno con respecto a uno mismo, a los demás, a su cultura, a su tiempo o a la vida en general; y por otra parte, quién no ha sido algo preso de la tan manida cuestión existencial del ser humano, manida porque todavía no se ha resuelto científicamente, lo que da lugar a multitud de posibilidades a la hora de interpretarla y sentirla sin poder demostrar nada. A mí en una época me tiró el nihilismo, pero actualmente, aunque, como todo el que tenga algo de sentido común, soy un ser lleno de dudas, suelo tender a creer que esta vida encierra un sentido positivo de fondo.

Ostras, cómo se me han puesto algunos lectores y qué rápidos en leer; en cuanto he dicho lo de sentido positivo muchos me han tirado piedras mientras me gritaban esto: "Con la que está cayendo y todo lo que hay que aguantar y tú diciendo semejantes disparates, bloggero de mierda, sólo te ha faltado decir 'Qué bello es vivir'; tú si que estás borracho, so bipolar...". Qué mal rato...

Menos mal que me acabo de despertar. Cómo se me ocurriría ponerme a ver la película "The doors" antes de quedarme dormido en el sofa. Qué peligro, Stone (piedra o canto)...

AMIGO

Amigo, ves, se ha producido el milagro de la claridad cristalina con la que ambos nos podemos ver y mirar sin miedo a que el otro salga corriendo al hacerlo totalmente; sino al contrario, el camino nos ha dejado hermanados y sin necesidad de teatro que hacer para tratar de demostrar que no somos ese que parece no gustarnos ser a veces, pues ese también eres tú cuando te veo, y viceversa, y en ti mis propios fallos no se me hacen humillantes, sino que simplemente me parecen anecdóticos; por humanos. Y entonces una carcajada silenciosa desdramatiza el caos compartido, y lo hace de reojo y con calma.
Porque todo fue un desastre, pero sabemos por qué lo fue, y una vez que lo fue, y ya no había nada por lo que luchar o nada que ganar, tampoco quedaba nada que esconder o que perder. De manera que lo que quedó a la vista fue un perfil casi de calco y el saber que ni tú ni yo estamos solos y que aunque el espejo en el que ambos nos mostramos nos enseñe lo que más daño nos hizo, también nos muestra que hicimos y hacemos lo que podemos y que en ese empeño nos importan la misma cosa. Solo salud y afecto una vez cubierto también techo y pan.
Lo material, vanidoso y ambicioso, se fue a ocupar los últimos lugares que no ocupaban en adolescencias y primeras juventudes (al contrario), y el hecho de tenernos y contar cada uno con el Aprecio del otro, es tesoro que a veces se guarda pudiendo estar en compañía silenciosa el uno con el otro. Y qué paz y seguridad. El amor romántico de hacer méritos y dar buena imagen se va por el desagüe en este caso y queda el agua clara de la amistad en estado puro.
Y yo sé que aquellos secretos que nos unen y que piensas que si la gente los supiera se reiría o torcería el gesto, a nosotros, simplemente nos parecen circunstancias que rodean algo bastante más hondo e importante. Que tú me sujetaste cuando comencé a sujetarte y así hemos seguido; y ocurrió sin darnos cuenta.


sábado, 13 de enero de 2018

GANAR EL TIEMPO


  Cierta tristeza se asoma cuando tras haber aceptado el empecinamiento del absurdo, uno tiene que acogerse a él y no queda otra, porque si no, angustia, lucha interna y obsesión torturadora. Por supuesto tú no me entenderás ni jota de lo que te digo.
   Te lo diré de otra forma. En el fondo, por mucha enfermedad y mucho rollo no soy más raro que tú. Bueno, un poquito más pero compartimos la misma rareza. Y es la siguiente: El ser humano no tiene ni puñetera idea de lo esencial (por qué estamos aquí, Dios o no, autorealización o nihilismo etc etc). Uno de los considerados más listos de la historia, maestro de Platón, y tras mucho discurso, confesó no saber nada.

    Pero así como aceptamos que el ser humano no sabe nada, como individuos nos tomamos muy en serio y justificamos nuestros actos, nos presentamos coherentes ante los demás, cuando es imposible serlo completamente y en todos los ámbitos, damos imagen de que está nuestra vida controlada y que tenemos las ideas claras y algunos hasta se creen que tienen claras sus ideas, cuando por el contrario no me creo que nadie tenga su vida controlada. Otra cosa es que otros estén en peligro de descontrol serio (drogas, enfermedades incontrolables, contexto hostil)...

 Total, pa decir cuatro tonterías que ya sabíamos todos yo cojo y me escribo una entrada de blog. En fin, cada uno gana tiempo como puede.

domingo, 31 de diciembre de 2017

N.P.I


 Recuerdo que hace unos cuantos años, cuando finalizaba un ingreso hospitalario, le hice al psiquiatra joven que me atendió una pregunta algo rebuscada o retorcida (como correspondía al estado de mi mente en aquellos días): La pregunta fue del tipo: "¿Ud cree que mi relación de tipo X con la persona H y mi reacción ante el hecho M, pudo haber provocado,  al no hacerme efecto la medicación Y, esta situación Z en la que me encuentro?"
   El joven doctor, para tapar la estupefacción que debió de sentir ante semejante metralla, puso ante mí los labios prietos y me dirigió un tipo de mirada penetrante, como de alguien que parece  estar absorbido por profundos pensamientos; pero supo responder lo siguiente: "Bien, si yoooo, pudiera responderle a esa pregunta, no sería un médico, o no sólo médico, sino más bien un mago". En mi vida he visto una forma más elegante y certera de decir lo que más vulgarmente correspondería afirmar como respuesta a semejante tipo de pregunta y que seguro que respondería mejor a lo que  el psiquiatra  en realidad estaba pensando tras mi pregunta; o sea, un "No tengo ni puta idea chaval, por quién me has tomado..."

      Por otro lado, quien esto escribe, quiere declarar que tras haber estado ingresado en un hospital de media estancia (tres meses exactos, del 28 de septiembre al 28 de diciembre) después de 21 días precedentes en otro de corta estancia (del  7 al 28 de septiembre), piensa que es un poco inadecuado que la psiquiatra que le atendió en media estancia (de una manera humana, inteligente, cercana, empática, tremendamente profesional e incluso eficaz) le diera un informe en el que uno tenga que verse retratado en estos términos: "Aunque el sufrimiento psíquico es intenso, el paciente en la actualidad descarta la posibilidad de autolisis, amparado en (...)  En el aspecto caracterial, ha tendido a mostrarse rumiativo, auto-exigente y con sentimiento de culpa, generándole importante repercusión emocional y conductual (condicionando por ej. su hábito lector)" Y no dice todo lo que he disfrutado leyendo (seis libros de más de 400 páginas, (uno tenía 957)), en semejante lugar. Cómo se pasan.
  El paciente, que soy yo, considera que las palabras que van entre comillas y que vienen en el informe que se le ha dado en mano por parte de su psiquiatra, le hacen sentirse como un esquema o diagrama aséptico y susceptible de análisis y diagnóstico de un modo demasiado cosificador, olvidándose de que ese paciente es y  sobre todo quiere ser, sólo, un ser humano. 
Sé que están obligados a hacer esto (entregar esos casi insultantes informes) pero por mí se lo podrían haber ahorrado, porque si se dice que el paciente se muestra rumiativo, se está diciendo algo tan redundante como si se indicara que el paciente se ha mostrado con el pelo de color tirando a negro, que es algo con lo que nació y figura como un dato inapelable de su ADN (si es que estas cosas las contempla el ADN, cosa que no me voy a poner a buscar en Google).

Firmado: un ser humano rumiativo que rumia a veces la idea de que el mundo hubiera ido todavía mucho peor sin seres rumiantes o rumiativos. Y está muy bien que lo diga yo, por paciente.

domingo, 24 de diciembre de 2017

YO SÓLO ESTOY AQUÍ


  El calendario marca la fecha del 24 de diciembre. He decidido que no sea más que eso. Yo no estoy con los villancicos, con el pavo y con la Feliz Navidad. Yo no estoy celebrando nada, sólo vivo el instante que toca y no vivo en Santo Tomás o en nochebuena o en nochevieja o en la lotería, o en propósitos de fin de año. Yo ya no quiero cuentos chinos. El día de hoy es como otros. Mucho mejor así. Yo ya estoy fuera aunque me lo tengan que confirmar dentro de tres días y tenga que pasar dos noches de trámite en el ingreso. Yo estoy viviendo aquí y todo lo demás no quiero utilizarlo de auto-engaño y está bien que las cosas sigan igual.

Pero yo no soy el mismo. Yo camino con el peso  hasta que llegue la hora que nos llega a todos y estoy muy decidido en el momento a momento. Que por lo visto se recuerde que nació alguien que es quien me da fuerzas para seguir y por lo que sólo sigo, es puramente accidental, prefiero recordarle cada mañana para que me dé energía contra la angustia que termina por irse y llegan descansos de lecturas, y sólo comer ya es un gran momento. No estoy en navidades sino en la vida que es hoy, y todos los días.

lunes, 11 de diciembre de 2017

"BERTA ISLA" (el mundo es algo raro)


Me estoy leyendo el último libro de Javier Marías (que es un tema de interés universal; el que yo me lo esté leyendo, y por eso doy cuenta de ello) titulado “Berta Isla”, y, para mi asombro, me está gustando bastante.

Me parece que hay tres razones que pueden explicar este curioso fenómeno:
1-Estoy muy mal (al fin y al cabo todavía estoy ingresado por depresiones en un psiquiátrico del que me darán puerta antes o después de navidad y este hecho puede reforzar esa razón).
 2- Javier Marías es un gran escritor y ésta es otra de su grandes novelas (al fin y al cabo su nombre está en las listas de candidatos al Nobel). 
3- Bien, la tercera razón podría ser cualquier otra que no tuviese nada que ver con las dos primeras y tendría que ver con algo que soy incapaz de adivinar. Sería un mago sin trucos de poder hacerlo.

¿Por qué digo esto? Pues porque yo, con este escritor he tenido una relación de amor-disgusto (extrañeza cuando menos). Cuando sus artículos semanales me gustaban mucho (hace muchos años), me lo recomendaron como novelista. Leí “Corazón tan blanco” y me encantó. Esto me pasó también con “Mañana en la batalla piensa en mí”, “El hombre sentimental”, “Todas las almas” y la primera parte de la trilogía “Tu rostro mañana”. Me pasó hasta con “El siglo” que estaba escrita todavía sin el estilo que le hizo muy reconocido desde “Corazón tan blanco” sobre todo. Pero también me gustó.

Marías tiene una forma de escribir novelas muy peculiar y curiosa. O apasiona o despierta casi odios. En sus novelas, lo que se cuenta, o sea, la trama, tiene una importancia casi menor que el cómo se cuenta; y él tiene una manera muy especial de contar. Porque muchísimas veces, mientras cuenta, sus personajes y el narrador, reflexionan, a veces casi hasta la extenuación, sobre lo que se cuenta y a propósito y en asociación de lo que se cuenta, por medio de meandros digresivos de páginas y páginas, aunque hay que reconocer que suele saber darle un buen remate final a la trama (por mucho que si quitáramos las digresiones reflexivas, la trama quizá ocuparía bastante menos que la mitad de cada novela).

El caso es que a mí me gustaba mucho hasta después de 2002, cuando leí la primera parte de “Tu rostro mañana”. Al leer la segunda parte de esta trilogía yo estaba incluso mucho peor que ahora y esa segunda parte me sacó de quicio, aunque quizá fuera mi lamentable estado el que me hubiera sacado de quicio con cualquier otro libro, debido a que, repito, yo, bien no estaba. Defíneme qué es estar bien, por cierto.

Ya desde ese año, sus artículos me habían empezado a provocar cierto malestar pues tal como se expresaba en ellos, parecía que él era el único que sabía cómo se debían hacer las cosas en esta vida o mundo (así, en general) y pontificaba criticando mucho a los que pontificaban de una manera que a él no le parecía adecuada. Esto se repetía mucho.

Cuando llegó a mis manos su libro “Los enamoramientos” (hace como seis años), no recuerdo si yo estaba en mis cabales, sólo que pensé, bueno, este libro ya me lo he leído mil veces, no me lo cuentes otra vez, Marías. Sí, y tengo en cuenta lo que se dice sobre los grandes escritores (por cierto parece que fuera de Austen y las Bronte no ha habido grandes escritoras) como Kafka o Faulkner; eso tan manido en "meta-literatura",  de que en el fondo escribían siempre el mismo libro, sin dejar de ser grandes, incluyendo al mismo Shakespeare, pero, no se…
Y así estoy ahora, alucinando en colores, porque estoy disfrutando muchísimo con todo lo que se les ocurre decir y sobre todo pensar a los personajes y al narrador de Marías en esta novela (que muchas veces será lo que piensa él, pero es que el cabrón escribe tan bien…) mientras van ocurriendo muy poquitas cosas en el plano de la acción a lo largo de más de 350 páginas (en total tiene 544) y ando pensando con algo de culpa que debería de estar leyéndole sus novelas a Rosa Montero (no a Marías), que aparte de caerme genial me parece la escritora más sabia de España (socorro, en Euskadi decir esa palabra a veces se paga; también  ocurre si dices que no eres nacionalista español, pero eso les pasa a los importantes; por suerte no es el caso) y además honesta y humilde y hasta tierna dentro de su determinación y temperamento apasionado (una de las razones por la que su inteligencia brilla tanto precisamente) y cuyos trabajos híbridos (ensayístico-novelísticos y recopilaciones de amenos estudios literarios y de opinión) además de su última novela “La carne”, me han encantado, pero sin embargo, en sus otras novelas, como que no le pillo la onda. Pero bueno, estoy en un psiquiátrico y el mundo es rarísimo.
Yo creo que la próxima vez que vea a Rosa (a saber cuándo será eso, la primera y última vez, fue en una charla que dio en Donostia) ésta me va a dar una buena hostia por leer a gente que parece anti-feminista.El mundo es muy raro pero yo no lo he inventado, que dijo Churchill (bueno, otro, pero no me acuerdo quién).

p.d: para colmo me he dejado en evidencia y todos esos paréntesis son clara influencia de  Javi (como le gusta que le llame cuando fumamos juntos), y acabo de destruir mi futuro como escritor, si alguna vez existió. Haré oposiciones para barrendero de psiquiátricos, estoy a tiempo.