viernes, 16 de septiembre de 2016

ENFERMO PSÍQUICO: ¿VIOLENTO? (1)





Cambiando de tema, (de manera relativa), debo de decir que, así como Loquillo me hizo un gran favor gracias al cual no me tuve que tragar enterito un tedioso documental sobre Bob Dylan, cuando  en dicho documental Loquillo ridiculizó a Manolo García (al que adoro), para ensalzar a Dylan (momento en que dejo de ver ese documental de forma radical) el actor vasco Unax Ugalde también me hizo otro favor, en una película esta vez.

Alquilé en una biblioteca también, la película “Lasa y Zabala”; es un caso real: dos jóvenes pertenecientes a ETA que según todos los indicios fueron torturados brutalmente y luego asesinados por el GAL (mucho más que presuntamente). Comencé a verla. Era muy, muy dura. Veía un problema. Unax Ugalde. Ése era el problema. Unax Ugalde hacía el papel de Iñigo Iruin, que fue el abogado defensor de la familia de Lasa y Zabala y de la causa para esclarecer los asesinatos y torturas previas infligidas por el GAL.

Unax Ugalde se presentaba en su papel como un perdonavidas policíaco americano. Con una autosatisfacción de justiciero perdonavidas que echaba para atrás. Echaba para atrás porque aquél a quien él interpretaba no es así, nunca fue así. Iñigo Iruin siempre me pareció un hombre de apariencia humilde. No es ni de lejos como lo representaba Unax Ugalde. Iñigo Iruin es un trabajador silencioso que no ha buscado la foto ni la medalla nunca. Nunca estuve de acuerdo con sus ideas políticas, y siempre me ha parecido increíble que buena gente que conozco, apoyara a la izquierda abertzale que no condenaba nunca las mayores brutalidades de ETA; pero Iñigo Iruin me parecía, en sus entrevistas, y hasta en vídeos donde se le ve defendiendo la causa de Lasa y Zabala, un hombre sencillo y listo, (a pesar de no gustarme la postura ética de la izquierda abertzale, insisto, a la cual él representó en los años más duros, no como dirigente principal, pero más que secundario).

Y Unax Ugalde, en esa película, destroza la realidad, representando a un Iñigo Iruin que jamás existió. Probablemente no era su culpa, sino que le dieron un guión en el que se tenía que presentar como se presentaba. Un tipo duro. Qué horror. Fatal el director y el guionista entonces si la idea de presentarlo así era de ellos.

O fatal yo, cuando releo esta historia. Quiero decir, se trataba de representar lo que allí ocurrió y quizá la pose de Iñigo Iruin (la que digo que nada tiene que ver con la realidad cuando la representa Ugalde) no modificaba la verdad de lo contado y quizá también, el guionista y el director pensaron que convirtiéndolo en un tipo duro (que siguen siendo muy atractivos para muchos fantasmas, entre los que a veces puedo estar yo), la película obtendría mayor tensión y fuerza narrativa. Atraería más. Podría ser. 

Pero cuando Unax Ugalde, interpretando a Iñigo Iruin, me hizo un gran favor, fue, cuando, para hacer perder credibilidad a algún militar que no niego que fuera feroz y, apela al trastorno bipolar de este militar como un dato que le incriminaría claramente para hacer algo bestial; entonces ya, entonces sí, apago. (Y, todo venga de paso, me ahorro ver más escenas sangrientas y dolorosas.)

Porque conozco a varias personas con trastorno bipolar. Bellísimas personas, y ese trastorno no les convierte en monstruos; estoy pensando en dos de ellas y sólo veo bondad. Resulta que yo también lo tengo y aunque santo no soy, nunca he sido ni la décima parte de bestia de lo que parece que fue aquel militar. Unax Ugalde-Iñigo Iruin dice lo del trastorno afectivo bipolar, con cara de tipo duro que saca su as de la manga, con una arrogancia y un tono de prepotente salva-patrias que me produjo un gran malestar; y me dije, estupendo, no tengo que seguir viendo esto. Stop. No niego que el militar con trastorno bipolar fuera una bestia torturadora. Pero quiero recordar que hay penales psiquiátricos.



miércoles, 14 de septiembre de 2016

TIEMPOS CONVULSOS


Yo no sé cómo viven los budistas.

Quizá sería bueno que yo diera tregua a la verborrea leída, escrita, pensada, declarada, expresada en rápidas comunicaciones. 

Quizá, yo  debería de dejar de estar conectado a todo lo que no fuera el instante, por mi bien. Sé que no es fácil, pero a veces, tras tanto descalabro, cuando llegas al límite vital, la vía fácil es mucho más eficaz que el brusco, retorcido, y complicado cambio, que crea más tensión.

Yo estoy  hiper-comunicado, por escrito, por imágenes, por todo tipo de vías de canales, internet (facebook, blogger, watsap, smartphone (no tengo, pero teniendo todos los otros medios, como si lo tuviera), mails, emoticonos, miles de cosas que me gustan al instante para pasar inmediatamente a otras miles de cosas que por lo visto también  gustan, además de libros que se compran y pasan meses en la mesilla etc...))

Vivo no en el fast-food, (comida rápida) sino en la comunicación intensa,  rápida e imposible de asimilar de forma natural y digestiva, metafóricamente hablando.

Yo he hecho callar al silencio y a la calma, no he querido saber nada del aburrimiento. Antes morir. Quizá el aburrimiento puede ser menos tormentoso que todos mis entretenimientos de los que he sido esclavo.
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Yo  estoy en un mundo virtual constante. Yo tengo  un cerebro-ego que analizo a cada rato; me pienso y me expreso y me difundo y me reciben. A todas horas. Y para huir de ese estrés, a veces, en pleno delirio, aumento a miles las mega-comunicaciones a todos los niveles. A veces, digo. Y por supuesto, para comunicarme, escucho mucho, muchísimo. Algo más que alguno.

No hay tregua. Ahora mismo, la palabra escrita, está quizá sustituyendo a mi vacío. Dudo de que la palabra sea la única arma de adaptación en el  mundo, la única forma de asimilar dicho  mundo.

¿Qué hay de los que viven en silencio y parecen tranquilos? ¿Qué hay de los que viven en sí, que tras largo tiempo de tedio y sufrimiento, se decidieron, poco a poco, a deshacerse de la palabra pensada y escrita, y lo consiguieron? ¿Sabemos algo de ellos? ¿Sabemos si son felices? o ¿Por qué pensamos,  que no pueden ser felices?

He asimilado muchísimos prejuicios que esta sociedad (tan liberal, moderna y democrática ella, tan progresista y correcta) me ha enviado. Me los he llegado a creer y en algún momento de lucidez he visto que el método propagandístico liberal ha conseguido endosarme dos mensajes contradictorios sobre ciertas cosas y que mi lucha interna no tuvo siempre origen personal. Muchos de los mensajes que nos mandan los Ana Rosas bien pensantes y SIEMPRE tan correctos e intachables, están llenos de prejuicios, contra los que ellos dicen  estar.

¿Sabemos si el llamado bienestar social trae bienestar emocional, espiritual, y bienestar de paz interior? Porque a mí no me lo ha traído, y vivo en el primer mundo (esta expresión, esa expresión...). Y estoy seguro que no es sólo por culpa de la enfermedad que padezco.

¿Ocurre eso, por mucho que "vivamos bien"? Y es que, "vivir bien", siempre ha sido tener mucho dinero para hacer viajes, acudir a eventos caros, poder hacer grandes compras, tenerlo todo, y llevar una vida intensa de agendas llenas de acontecimientos extraordinarios. ¿Piensa la gente que "vive bien" que  yo me creo eso? ¿Piensa esa gente que no podemos ver, en ocasiones, su cara de tristeza o frustración detrás de una superficie de sonrisa "todo bien"? ¿Me estaré equivocando?

Aunque quizá no hace falta ser tan radical y yo  necesite sólo  un descanso de todo lo que habla mi  mente al interior y al exterior. Y luego, reposado, vivir la misma vida pero de otra manera. Menos convulsa, menos compulsiva, menos rápida, menos tensa. Y en ese descanso  cogería pilas para ser libre interiormente y no necesitaría comunicarme con otros; en ese descanso la comunicación sería el sentirme, sin pensarme, y el pensamiento daría mucha paz si se tomase un descanso. Y se fuera un tiempo de vacaciones.

Tras ello, luego, al salir, como quien sale de un balneario, mucho más relajado, podré seguir en contacto (aunque bajando la velocidad y la tensión del contacto) y seguir en la sociedad en la que tengo que vivir, pero mejorado.

Quien dice que todo seguirá siendo igual (al hablar de sí mismo) no sabe que yo hace dos años comencé a vivir de forma diferente. No sabe que a pesar de los problemas que me ha provocado la escritura pública en los últimos meses yo ya no funciono igual. La solución a grandes problemas no viene dada, muchas veces, por grandes remedios; al contrario, es mucho más  sencillo; pero no se ve durante mucho tiempo, de tan simple y sencillo que es.

Considero que llevo más de dos años saliendo de un agujero de nueve (de 33 a 42 años, tengo 44), que fue precedido por siete años (de 26 a 33) en que yo no era yo, sino un personaje carismático que creía serlo, pues me lo decían, pero ese personaje no sabía que detrás había un joven lleno de miedo a la vida; muy inmaduro. Durante los cinco años anteriores a esos siete, de 20 a 25, mi vida fue una locura. Y aquí estoy.

Yo  cambio cuando dejo de luchar por cambiar violentamente, así que, pase lo que pase, este es el instante, en media hora creo que comeré, y a partir de ahí, ah, la vida es incertidumbre (a veces desagradable pero otras veces seguida por agradables sorpresas que uno nunca esperó). Pero es ahora donde estoy. Y es AQUI donde estoy en este preciso momento.

Y desde AQUÍ también deseo ser consciente de que estas teorías, aunque pueden sonar bien, se me pueden ir al carajo en la práctica en menos de una hora. Pero quizá NO.

lunes, 12 de septiembre de 2016

MUCHAS GRACIAS

No creo que todo sea cuestión de ego. Y si lo fuera podemos pensar que quien hace algo por ego, en los aplausos, busca amor. Porque el supuesto ganador mismo no lo sería, si otros no dieran importancia a su triunfo. Sí, hasta cuando se dice que el niño busca llamar la atención, el niño lo que quiere es que le quieran. De la forma más equivocada, como la del ganador, pero ¿qué tiene de malo el buscar ser querido? Muchos de los que lo buscan también dan amor, también necesitan amar.
       
      Me refiero a que estaba hecho un trapo, ni me podía levantar para ir a hacer compras con una mujer que no sé si merezco pero está conmigo y soy muy  afortunado.
   
       Y entonces pensé, escribe sobre lo bueno, sobre la gratitud, y extiéndelo y quizá le hagas bien a alguien o le llegues y salgas de ti mismo.
         Vosotras (y digo vosotras, porque es igual de arbitrario que vosotros y no entiendo por qué  todavía se le sigue dando bola sólo al masculino como genérico) sabéis quizá que en los estados depresivos el miedo se agranda y la cabeza teme que no es capaz de salir de ese pozo y que viene algo terrible. En muchos casos cuanto más se esfuerza uno por mantener la calma o por no torturarse y pelear contra la depresión, el dolor sigue enseñando su cara más terrible y te anula y te hace pensar cosas que no son ciertas. En mi caso.
     
     ¿Es ego el hecho de que se me haya subido el ánimo pensando que escribiré sobre la gratitud y luego lo publicaré? Probablemente sí, pero qué más da, si os lo cuento y me siento mejor comunicándome así con vosotras.

    Por tanto, empiezo, gracias a personas como Magdalena, que me ha sacado una lagrimilla con lo que me acaba de escribir, gracias a personas como Mercedes, y Ana, siempre ellas en la línea del frente, Ignacio, Roberto, Pablo, Marjo, Edurne, Kontxi, María, Josemi (cómo te quiero amigo, cuánto me has dado y das), Guille, Mertxe, Maria Luisa, en fin, todas las de Why not, y de Otl, mis amigos más cercanos; los milagrosos artículos de Rosa y su disposición ante el mundo y los otros, Mari Josés varias, padres, Susana, Dios mío Susana lo tuyo es cotidianamente espectacular: pero sois muchos, hay mucha gente y esto se convertiría en una aburrida lista de nombres; muchos, muchísimos lo sabéis, os aseguro que en mi mente no omito a nadie, lo que pasa que escribir nombres en lista larga no tiene sentido.

Pues gracias a la medicación, sin la cual no estaría vivo, gracias a la figura artística y personal del enorme Roberto Moso, gracias a toda la música que me ha sacado de tantos apuros; gracias a los momentos de paz y de ilusión.


Gracias a quien me hizo reír, gracias por tener el don de hacer reír a algunos, gracias a tanta gente que me ha ayudado, gracias a una preciosa  amiga de 86 años, gracias a la gente que me ha querido incondicionalmente, estuviera yo en el estado en el que estuviera; gracias a quien me perdonó, gracias a los libros, gracias a la escritura, gracias a una ciudad que no aprecié en su explosiva belleza, gracias a que a pesar de que en momentos muy muy oscuros, en que la muerte atraviesa la cabeza, eso pasa y uno encuentra sonrisas. Y sobre VIVE.

Gracias a los que abrazaron y abrazan de corazón, gracias a todos los que quieren el bien, gracias a que en este momento yo pueda pensar que aunque haya pasado dos días de mucho daño ahora que os escribo, porque os escribo a vosotras, lo hago por vosotras, no me dan dinero, ni prestigio, y ahora que tengo la capacidad de verbo de dirigirme a vuestro corazón, que sepáis que me quedaría unas horas en vuestros corazones cuando estos están relajados y dan amor de forma automática. Porque a veces no podemos amar, no, no es que seamos malos, es que nos cuesta, en momentos, vivir ciertas circunstancias, pues hay muchas asperezas y nuestra falta de calma (somos humanos) nos aleja del amor. No pasa nada, vuelve.

A pesar de ello nos encontramos algunos en calor, nos sujetamos, nos damos, recibimos, salen a nuestro encuentro, sacamos una sonrisa a pesar de nuestro peso y el receptor nos hace de espejo con su sonrisa verdadera, veraz, absoluta. Ese momento, sonrisa cariñosa a sonrisa de amor, debiera quedarse en la mente como prueba fehaciente de nuestro amor al amor y al bien. Habrá gente a la que eso no le importe nada, o no les interese el amor y les de igual actuar con maldad; no es nuestra guerra.

Nuestra trinchera somos nosotros, nosotros con nosotros, con o sin red, mi trinchera es este texto en que mando un abrazo a un hombre que dijo que hiciéramos un texto sobre la gratitud y en el aire se quedó.

Y una cosa, gracias a que recordando que hay cosas que agradecer, gracias a que muchos deseamos lo que deseaba Lennon al componer Imagine, algo tiene que haber que provoque ese deseo. No sé si divinidad, no sé, pero cuánta gente, hecha y derecha y seria se derrite en ternura al ver a un precioso perrito, aunque luego por orgullo, diga que son mariconadas; hasta ese que dice eso necesita las mal llamadas sensiblerias cursis o mariconadas; todos, a no ser de ser monstruos, deseamos amor y eso da a ese concepto una fuerza impresionante.


Gracias a la palabra escrita, que un día más, me ha sacado de mi negatividad. Gracias por leerlo.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

ESE DIA

 
 Ese día uno se sienta en la terraza de una casa.

 Ese día mira al río, a poca distancia del paseo "García Lorca" de San Sebastián, enfrente de la terraza

En unos cuantos minutos, y mientras siente el agradable calor de un sol en su punto,

No piensa en lo que hizo o en lo que hará, no piensa en aquello, por lo que, al parecer, debe de preocuparse.

Siente el sol y no huye de si mismo, por medio de ninguna actividad (incluso no escucha más música que la de los leves ruidos vecindarios que le rodean)

En esos minutos, (¿o ha sido una hora?) siente, que su mayor libertad está en no huir de si mismo, sino en estar.

"Todo lo he complicado tantas veces" siente, sin seguir la verborrea encadenada de su pensar.

Y todo es alivio. No hay teoría o razón que estropee el sentimiento.

Con gran calma, tras un tiempo que no podría especificar, se observa haciendo cosas.

Siente la vida en sí. Se siente vivir sin pensarse.

Ese día un día llegará....





lunes, 5 de septiembre de 2016

1789-2016: TIEMPOS MODERNOS

Fueron ellos los que ganaron y siguen ganando. Se hacen llamar liberales.

Qué bonito es ser un  liberal adinerado  en Europa hoy en día; por mucho que salvo honrosas excepciones, pocos de ellos se enriquecieron SOLO trabajando, y además otros trabajaron honradamente pero para negocios no honrados ni éticos, que eran sin embargo, legales (lo dijo Anguita un día y tiene razón).

Los europeos que fuimos de la zona de la clase media-baja vamos directos a la baja y no quieren que nos movamos de ahí. Quieren que estemos muy entretenidos con los smartphones, facebook, YouTube  y Sálvames de turno, pues así no pensaremos; quieren que estemos entretenidos y enrabietados, entre otros, con el provocador Eduardo Inda (bufón del sistema muy bien utilitzado) y quien más manda en "antena 3" y en "la sexta" supongo que estará encantado de darle protagonismo, por mucho que mienta sistemáticamente. Inda y sus mentiras provocan rabietas  y peleas (es un show de mal gusto), y ese mono de feria de nombre Eduardo, produce mucha audiencia, por el morbo sucio que crea; por eso le invitan. Los publicistas pagan más por ello. Seguimos con el pan y el circo. Vale todo, invitamos a un defraudador de la verdad para que nos vean más, pero somos un programa serio. No estoy de acuerdo.

Y a los de más arriba, lo sabemos todos, no les importaría nuestra pobreza extrema que pudiera darse en un futuro. Con visitar Nueva York (a donde voy mensualmente; broma). se ve muy claro esto último. Somos la diminuta (en tamaño; y en número también, si cogemos como referente a todos los habitantes de la tierra) burguesía enamorada de juguetes tecnológicos. Por eso las ofertas son cada vez más asequibles para que juguemos todos. Llama ahora mismo y disfruta de nuestras ventajas. No pienses en lo que está pasando, trata de distraerte...

Progresivamente hacia abajo. Y con el argumento de que la forma de aplicar el comunismo ha provocado males mucho  peores de los que se pretendían solucionar (lo cual es muy cierto, sangrantemente cierto) estamos condenados a ser capitalistas del sálvese quien pueda. Ahora, el defensor del proletario vive de él, gana más, y no evita que se le explote. La segunda revolución (industrial) está empezando a perder lo que se consiguió tras ella; retrocedemos en ese terreno ¿al origen? Y eso en Europa. Sobre la explotación en China, con la que tan bien nos llevamos, y en miles de sitios más, mejor no informar, mejor no cansarse, claro. Además se evita decir la palabra proletario obrero o peón para decir operario; un nombre con dignidad para trabajos sin dignidad; y hay muchos. La primera revolución (1789, francesa), hacía tiempo también que se quedó estancada y con  la tercera (Cibernética), ya ni sabemos qué hacer.

Pero todo lo bonito y justo se paró tras la toma de la Bastilla (14 de julio del año citado), tal y como dijo un personaje al que interpretó Federico Luppi en la película "Lugares comunes". Aquello quedó en tres palabras que nunca se han cumplido a nivel global: EGALITE, FRATERNITE, LIBERTE es sólo para unas pocas manos forradas de poder y dinero. Pero tampoco. No son libres. Están esclavizados por el "quiero más dinero y poder, y más y más y ese capullo que me lo entorpece, se va a enterar.". Ambición y venganza no son muy amigas de la calma. En el pecado llevan la penitencia.

Ahora resulta que es el pueblo el guillotinado a fuego lento, y ha vuelto la monarquía absoluta en disfraz económicamente asesino. Los grandes entes económicos deciden de qué manera nos quieren ir guillotinando. Y tienen, lo sabemos, la hoja de ruta programada; nos dirigimos a pagar al médico de cabecera; primero un euro la visita (uno de ellos me dijo que eso llegará), luego más...

Con el ejemplo del  modelo americano, en realidad, más que guillotinado, el pueblo está abandonado, siendo esclavo de unos políticos que con tal de ganar dinero y sentirse importantes,  se dejan utilizar como esclavos a su vez, del FMI y de grandes bancos.  Por tanto esa alta burguesía liberal con sus tres palabras (EGALITE etc etc) y los derechos humanos aplastados por ellos mismos en nuestra contra, no sólo se ha convertido en  monarquía  absoluta (pues en forma de dictadura económica estamos volviendo a la edad media), sino que han conseguido que algunos seamos totalmente idiotas y sigamos emocionados con los juguetes llamados adelantos. No a todos, pero nos han  convertido en idiotas a mí y a otros cuantos.

Si este texto puede sonar cínico y amargo es porque yo no he inventado la realidad que  percibo. Es bueno y sano quedarse con lo positivo (yo trato de hacerlo en mi vida personal). Eso no quiere decir que si intento ser objetivo con lo que veo a mi alrededor no pueda evitar ver  cinismo a mansalva.  Si por un imperativo moral producido por los libros de autoestima de pacotilla debemos de ser siempre positivos (supongo que aun cuando nos estén torturando hasta la muerte, también a eso habría que verle lo positivo, porque decís, SIEMPRE positivo) entonces estamos siendo absurdos, por no querer ver la realidad. Creo que es importante apuntar lo que dijo un tal Rainer Werner: "Lo que no somos capaces de cambiar debemos por lo menos describirlo.". Como buen valor moral, pienso yo. Mentirnos constantemente diciendo que todo es muy bonito, a mí no me cuadra.

Y sin embargo.

En esta vida hay personas bellísimas. Poderosos y delincuentes y torturadores y asesinos salen siempre en la tele. No saldrán (no dan audiencia, no dan dinero de publicistas) las bellísimas personas que tengo la fortuna de conocer. Almas buenas que no están en el poder porque allí hay que hacer zancadillas y no quieren vivir haciendo mal..

Gente voluntaria que ayuda a desfavorecidos, cientos de personas inteligentes, bondadosas y cariñosas, madres entregadas, padres que lo dan todo por sus hijos enfermos, gente que transmite cariño y crea campos maravillosamente tiernos; personas con las que da gusto estar. Gente de vuelta de notoriedades y sucios intereses que da y da y da; consecuentemente terminan recibiendo. Hay gente que ha sufrido mucho y al dejar el dolor se ha convertido en flor. Como dijo en un artículo el domingo cuatro de septiembre de 2016 mi admirada Rosa Montero ("la magia del bien" se titulaba su artículo), no somos malos intrínsecamente si nos duele tanto la injusticia y nos gratifican los buenos.

Para ellos todo el amor.


p.d: oye lector, seguro que te estaba pareciendo cínico y fantasmilla en la primera parte. Al final me encuentras cursi. Ahora ¿con qué te vas a quedar, tú, que tienes la boca siempre preparada para descalificar? No te preocupes, algo encontraras...

sábado, 3 de septiembre de 2016

VA OTRA PIEDRA

    LLEGARAS MUY CERCA.
                                             
                                          TRES


 VIENE DE :


“ El amigo (con el que había quedado a mediados del año 2011 en un bar) el amigo, quiero repetir, me dio una noticia que me alegró. Se había leído un escrito narrativo mío que mandé por correo a él y otras muchas personas.Se convirtió en un libro del que no he venido a hablar aquí, ni hablaré, con el tiempo. Dijo que estaba bien. Que estaba muy bien.
Me hizo, de todas maneras, unas cuantas críticas constructivas":

"Das demasiadas explicaciones, que ya se entiende, que tomas al lector por tonto, abusas de paréntesis" (con lo de dar demasiadas explicaciones estoy de acuerdo, pero lo de los paréntesis es cuestión de gustos y no de calidad; no hay calidad si uno se repite demasiado, eso sí, pero los paréntesis son marca de la casa de mi cabeza (buena o mala marca, pero marca), de la tendencia a la digresión de esa dicha cabeza; yo no he inventado mi manera de pensar; es más, si yo no tuviera digresiones mentales, que no son cancerígenas ni muy peligrosas, y que son esencia de asociación de ideas, yo no podría escribir, pues ese es mi método; aunque no lo supe hasta hace menos (¿o más?) de tres años; un amigo me dijo que yo escribía por asociación de ideas; yo no lo supe hasta entonces; por eso, deduje, me gustó leer a Marías en el pasado bastante pasado y sobre todo en novelas, porque me gustaban sus digresiones, (aunque, insisto, yo no lo sabia; ni siquiera sabía qué era una digresión) hasta que en sus artículos y entrevistas no paraba y no para de ponerse por encima del resto del mundo como si fuera un Dios despiadado y furibundo con todos los seres inferiores y extremadamente vulgares que le rodean y rodeamos; Él, que es ateo; bueno pero esta obsesión con Marías ya la he comentado mil veces en otros lugares; es por ello que es obsesión; vaya, he hecho un paréntesis gigante para explicar por qué los hago; ahora te recomiendo que te olvides de él y vayas a las últimas palabras,  antes de que yo abriera este paréntesis "abusas de paréntesis" y sigas con lo que hay tras esta cerradura en cuádruple paréntesis)))); pero que en general estaba bien el libro, me dijo mi amigo. Me llevé una gran alegría. Es una persona muy lista y su criterio y su opinión me parecían muy fiables. Si le gusta a él, el libro tiene calidad, pensé. Este amigo mío era una persona muy especial que me hizo reír mucho.

(Tengo que comentar en este aparte que lo que hago con los paréntesis es un intencionado plagio a Javier Marías; pero yo sólo lo hago para subirle la autoestima y vea lo importante que es, cuando un artista de mi alta categoría llega a plagiarle; sólo por su bien lo hago).

Ese amigo mío (que ahora no ejerce de tal, pero le respeto mucho; aunque en algunos despertares le daría una buena hostia si lo tuviera delante, pero sólo entonces) ha sido la persona que más me ha hecho reír en mi vida, dejando a un lado a grandes humoristas, claro; fue un ídolo personal en primero de periodismo, del que nunca pasé a segundo. Posteriormente, unos seis años después o así, pasó a ser ídolo-amigo. Los dos lo fuimos bastante hasta llegar a la decadencia de los últimos años de nuestra lamentable década de los treinta y nos tuvimos que separar (de manera heterosexual; y es que las palabras “lo mejor que podemos hacer es separarnos” dichas por él, demuestran lo íntima y cercana que puede ser una amistad sin llegar a ser pareja amorosa, o romántica o fornicadora ). Ambos teníamos cuarenta años cuando llegó la ruptura. Me di cuenta posteriormente de que habíamos estado a gusto juntos, porque nos inflábamos el ego el uno al otro de manera descomunal. Y nos los creíamos todo. Que es algo que pasa también en los enamoramientos, donde se deja de pisar suelo. El nuestro duró muchos años porque nos veíamos de manera muy espaciada en el tiempo... Pero cuando nos veíamos, la relación siempre fue intensa. Un buen tipo, de todas maneras. Pero al despertarme, o en pesadillas...

Pues bien, mi amigo ídolo me dice que el libro está bien. Eso ha quedado claro para todos.

Escribí cuatro libros en mi vida. Los dos primeros eran lamentables. Reniego de ellos. De hecho no sé ni dónde están. El tercero, del que hablaba mi amigo, está bien; y él y su cuadrilla me lo editaron, como ya he contado hasta el hartazgo en mil sitios por los que he aparecido. Eso ya lo habías contado, me suelen decir los amigos a veces; bueno sí, pero os lo vuelvo a repetir porque tengo mucha gracia contando las cosas, y cuando no hablo yo, se forma un silencio que demuestra lo sosos que sois, y a pesar de todo os quiero.  

Hice un cuarto libro (o entre lo aceptable, uno segundo), que a algunos gustó más que el editado (miento, sólo me lo dijo una persona, pero otros me dijeron, a propósito de ese libro, que yo tengo don literario; eso ya no sirve de nada, pues la gente lee en el smartphone; me siento un alfarero último  mohicano al que le han pisado los supermercados y hace cosas gratis para exponerlas). Y sin embargo, yo, sólo he escrito un libro. Para los demás. ¿Y cómo así? Por la sencilla razón de que el libro del que hablan (el primero decente) se editó. Pero lo editaron unos amigos como regalo, tras ser rechazado por dos editoriales. Como está en formato libro, he escrito un libro. Es injusto, he escrito dos decentes. El segundo-último, de título “Hacia fuera”, parece que no lo escribí; simple y llanamente por no estar editado y al no haberlo mandado a ninguna editorial y esparcirlo en un blog, resulta que según el baremo público sólo el editado vale como LIBRO. A las editoriales no les mandé el segundo-último, pues sabía que, con los tiempos que corren, por muy bueno que fuera ese libro, nadie me lo editaría ni publicaría, porque no tengo un NOMBRE en el mundo literario, y porque mi libro les podría parecer lamentable (cometiendo un gran error si pensaran eso) y en consecuencia no vendible; o por mil causas. Creo que ya hay autores con nombre a los que no se les publica, o se les publica, pero venden cada vez menos, pues no se lee, y con el libro electrónico y la crisis y nuestro Dios Smartphone de cada día, mucha gente ya ni compra libros; ni los coge en préstamo en bibliotecas. Ante semejante situación, ¿Cómo iba a pretender yo que me publicasen aquel otro libro, “Hacia fuera”? Si soy de los últimos que lee libros de papel yo mismo.

El libro editado está en Amazon, pon mi nombre en Google y lo verás; yo me lo compraría, de ser tú. O quizá no.

Lo bonito de escribir, es la re-escritura, y es que leo los dos párrafos que preceden a este y me veo como un niño mimado y caprichoso, diciendo, “jolines, no me reconocéis, no me dais el mérito de mi (puto) 'Hacia fuera', segundo libro. Y ¿por qué? Jo, no es justo, no hay derecho…” Ya aprenderás Antxon, ya aprenderás a no hacer caso de ese orgullo tonto, fuente de todos los sufrimientos más tontos (aunque las seguirás pasando canutas a veces, a pesar de ello) pero has aprendido bastante con el veranito tan bestia que has superado; no te preocupes, le pasa a todo el mundo.

Anécdota al respecto de no ser RECONOCIDO o de desear mimos de la gente: en el año 1997 había un hombre en el sanatorio de Usurbil, donde yo estaba ingresado, claro, llamado Antonio, que ante el hecho de una queja mía, en manera de “Estoy fatal, qué mal estoy, qué horror” me hizo mucho bien diciéndome, “Tú, tú lo que eres….; tú eres un mimoso, tú lo que quieres es que todos te demos palmaditas en la espalda y te digamos ‘Qué bien tocas la guitarra y qué bien cantas Antxon, qué majo eres, qué bonito'; tú seguro que te has llevado mucho mejor con tu madre que con tu padre.” Efectivamente.

Los locos, los borrachos y los niños decimos la verdad. Y Antonio estaba loco (tanto como yo) y por eso pudo decirme la verdad a la cara. Porque era VERDAD; de la que sigue quedando cierta parte de veracidad 19 años después (mucho menos, pero, ahí andamos). Sólo que en esa época yo no estaba preparado para escuchar esa verdad y entré en orgulloso contraataque a su comentario y más tarde le dije: “Y tú eres un pedante que te crees…y además” aaaaayyyyyyy.


viernes, 2 de septiembre de 2016

DESAHUCIOS DEL SER

Veo que no te cansas ni te cansarás de hacer visitas y de desahuciar mi ser.

 Ya que me impides salir de casa o de disfrutar yo acudo al ecrache mas irrazonable. 

Vengo a Mundi Bitxia. 

Y realmente hace honor a su nombre el lugar de marras. "El mundo es un lugar realmente curioso" "Mundua Toki Bitxia  da benetan" cantaba Ruper Ordorika. 

Y el mundo de cada cual más curioso todavía. Tantos años adaptándote a ese mundo.

El cuerpo, la razón y el sentimiento se ponen a mandar en cuanto te piensas que eres libre. 

Resulta que no debemos ser cínicos ni acudir al sarcasmo. Sin embargo la vida se permite ser cínica y sarcástica con uno cuando le da la gana. 

Pues mira, yo no opondré resistencia. Se que en mi caso, lo que tu deseas es que me ponga a pelear contra ti. 

Porque tu quieres vivir a lo grande en mi. Crecer con la ayuda de los voceros de lo del sacrificio y  la fuerza de voluntad, que no saben que te creces cuando me dirijo a ti con esos elementos.

Me has traído a la cama. Fuera hace sol y en un bar cercano hay tres personas que quiero. ¿Quieres que siga así, aquí?  Resistencia pasiva. Haz lo que quieras, a mi no me violentarás. Esta es tu casa. Cuando quieras te vas. Sé perfectamente que si me pongo a echarte a patadas tienes un buen derechazo que soltarme.

Is there anybody out there? I am not afraid, I am not afraid, I am not afraid:....