miércoles, 6 de enero de 2016

JAVIER MARÍAS (1ªENTREGA)



El escritor Javier Marías, escribió un artículo sobre la lectura en marzo de 2015. En ese artículo, Marías dijo que según alguna encuesta, el 55% de la gente que vive en España, no lee. Esto le entristecía. Hasta ahí de acuerdo. A partir de dar ese dato, Marías se empieza a comportar, escribiendo, como una auténtica bestia que parece creerse iluminada por todos los dioses ateos del universo. Antes de pasar a lo que dijo, diré, que en los artículos de Javier Marías, EL, se muestra con una autoestima (es feo decir soberbia u omnipotencia, no hay que insultarle, para no ponerse a su altura y aunque autoestima no es un sinónimo exacto lo usaré como un mal eufemismo) que no cabe en un solo universo. En este artículo del que hablo se supera a sí mismo.
 
Para Marías, el que no lee es un primitivo en todos los sentidos de la palabra. Venía a decir que el gran conocimiento de todas las ciencias y el disfrute de la alta literatura está en la lectura de muchas obras; da a entender que lo bueno de la vida (qué digo lo bueno, lo mejor y más interesante) está reflejado en los mejores libros; y añade cosas del tipo de que el individuo (o individua como a él le gusta burlarse) que no lee, pasa por la vida sin interesarse por lo más interesante. Por qué está él o ella en este mundo, por qué cree o no cree; qué paso anteriormente a su nacimiento en el lugar donde nació y creció. No le interesa la historia ni la geografía, con las que uno puede saber dónde está situado territorial, ideológica e históricamente. Y eso para él es tener “serrín en la cabeza”; claro, él no lo dice con esas palabras pero utiliza otras casi sinónimas, e incluso más insultantes. Se escandaliza al pensar que los que no leen, tampoco sabrán qué pensaron y dijeron Montaigne y Shakespeare, Platón, Proust, Elliot, Rilke, y tantos otros. No hay ni una sóla mujer aquí; de hecho, Marías sólo nombró a una mujer  (Isak Dinensen) cuando aseguró cuáles fueron (porque me suena que no dijo, “en mi opinión”, suele ser típico de él decir cómo SON las cosas) los mejores escritores del siglo XX.

Dijo también, con esa humildad y bondad que le ha caracterizado siempre, que las personas que no leen, están dispuestas a pasar por la vida, como si fueran percebes; o quizá ni eso; una lechuga; o ni siquiera; un taburete. El título del amable artículo de Marías, era, como no pudiera ser de otra forma “Percebes o lechugas o taburetes”.
    Cuando Marías dice que el cincuenta y cinco por ciento de las personas que no leen, pasarán por la vida o por la tierra, como percebes o lechugas o taburetes, quizá ni se le pasa por la cabeza que está insultando a mucha, muchísima gente, y es que además, está claro que se considera muy superior a los que no leen.
     Yo no quiero entrar mucho a este jardín porque no creo que merezca la pena; aunque eso sí, sólo una acotación: conozco personas con un bellísimo fondo interior, muy buena gente; gente por cierto que no desprecia ni juzga a los demás, incluso gente muy mayor que no pudo alfabetizarse bien, que, o no lee nada, o sólo un cuarto de hora a la noche, antes de dormir, y tienen una sabiduría y cultura de la vida , que para mí es la más importante, casi ejemplar; de hecho, para mí son un ejemplo, por mucho que yo sí lea, aún siendo un lector mediocre y esas personas no lean. Pienso, sin rabia, que esas palabras de Javier Marías le descalifican directamente a él mismo.. Y además, por lo visto, entre los numerosos conocimientos de gran interés que relatan muchos apasionantes libros, no se hace mención de civismo, de respeto al semejante, de humildad y de todas las cosas que para mí son las más importantes. Sí, ya lo sé, tipos duros que me miráis desde lo alto: practico un buenismo ingenuo.
Pero como lo temerario no debe de quitar lo cortés, no me queda más remedio que decir o repetir, pues ya lo dije en el texto referente a Paul Auster, que me gustaron algunas novelas suyas: “Corazón tan blanco”, “Mañana en la batalla piensa en mí”, “El hombre sentimental” (regalo de mi prima, a quien debo la literatura), “Todas las almas” y la primera parte de “Tu rostro mañana”. Nada es negro del todo. Nada del todo blanco. O igual sí, ya está bien de aguantar la dictadura de los dichos.


lunes, 4 de enero de 2016

ULTIMA CRITICA A LA PSIQUIATRIA


            Pienso que es más conveniente utilizar el termino "enfermo psíquico" ante el aparentemente legitimado "Enfermo mental". 
            Sí, doctores tiene la iglesia psiquiátrica y hasta la real academia. Pero el problema que yo veo, es que cuando ellos (la iglesia psiquiátrica) se refieren a gente con mis problemas con el término genérico “Enfermedad mental” yo lo considero totalmente inadecuado.  "Enfermo mental" es una expresión que se usa como insulto (de hecho desde una semántica aproximativa, "mental", lo veo mucho más cerca de "loco" que  si dijeramos"psíquico"). Si alguien está demasiado salido  en cuanto al sexo, se habla de él como de un “enfermo”. Contra eso no tengo nada. Contra lo que tengo todo lo demás, es que detrás de esa palabra, “enfermo”, en demasiados contextos, suena como eco la palabra “mental” ,de seguidilla a “enfermo”. O lo que es peor, la gente que no sabe nada de psiquiatría, utiliza la expresión “enfermo mental”,en el mismo contexto en el que utiliza la palabra “degenerado”, como un sinónimo, prácticamente: Hacemos un flaco favor al enfermo psíquico llamándole enfermo mental, porque por la ignorancia de la gente, que generalmente no sabe, ni por supuesto quiere saber, ni tiene por qué saber de psiquiatría, alimentamos el morbo ignorante y hasta el miedo de la gente “””normal””””.
         Pero claro, por supuesto, y como no soy tonto del todo, sé perfectamente que el párrafo anterior va a caer  en saco roto. Absolutamente y sin lugar a ninguna duda. A ver desde cuando "un enfermo", le va a decir a  la psiquiatría, qué términos ha de usar.
           Un ejemplo que puede ilustrar ésto último: la pastilla  utilizada contra la esquizofrenia, denominada "ziprexa", que engorda mucho y además aumenta las ganas de comer, puede estar tomándola un paciente de 130 kilos de peso;  esa persona con enfermedad psíquica y en peligro grave en cuanto a su salud física, si se atreve a decirle a su psiquiatra que existe otra pastilla llamada "topamax", que cualquier psiquiatra con sentido común le pondría al paciente que toma ziprexa, ya que el topamax frena el efecto secundario  de la pastilla "Ziprexa", pues digamos que  bloquea esos efectos secundarios  peligrosos  (engordar directamente, y provocar muchas ganas de comer) en fin, si el paciente se atreve a plantear esta cuestión a su psiquiatra, este le dirá, pese lo que pese (y seguro que pensando, "me va a decir a mí 'éste' lo que yo le tengo que administrar"), no, majo, andar y bicicleta estática. Por ejemplo. Lo más triste es que la prepotencia en psiquiatría no sólo se da en Guipuzcoa. Más triste todavía; el caso del paciente de 130 kilos es real. De hecho, cuando, mucho más tarde de lo que debiera haber sido, el psiquiatra de la persona de los 130 kilos, tuvo que decir, nada menos que "me parece que la ziprexa te está engordando mucho" y se la sustituyó por una pastilla llamada "Abilifi", mi amigo adelgazó más de 30 kilos (llegó a bajar a 97, gracias a sus caminatas y dieta estricta). Los psiquiatras también son humanos.
        En cuanto a lo de mi supuesta "aportación".pues repito, lo mismo. A ver quién se ha creído "ése" para venir a darnos clases de terminología. Tienen razón. Quiero decir que la tienen pues se apropian de ella ante los demás, casi siempre.  Por mucho que muchos de ellos saben que no saben si tienen razón. Habrá que seguir siendo pues enfermo mental. Y todos sabemos que los enfermos mentales somos muy peligrosos ¿Verdad?
          Ser crítico no debe permitir ser injusto: El psiquiatra Vicente Madoz (del que publicaré la semblanza que le he heho hace poco) me ha ayudado tanto, tanto, que junto con mi pareja S. puedo decir que me ha salvado la vida. Y debo de dar una pequeña lista de psiquiatras que se portaron excelentemente conmigo y que me ayudaron: Doctora Lourdes Blanco,  Doctora Ana García, Doctora Jaione Carton, Doctora Aróstegi, Doctor Ganzarain, Doctor Gil, Doctor Alonso, Doctora Marian Ezpeleta, Doctora María Rodriguez, Doctora Izaskun Antizar; Doctor Crispin Batiz (lo apostó todo por mí y yo me enfadé con él), Doctor Querejeta (hizo todo lo que pudo, por mucho que su estilo me pareció un poco inadecuado; hay gente que habla muy bien de él de todas maneras) y muchos más que no recuerdo por desgracia. Aunque me sentí muy maltratado y juzgado bestialmente por el Doctor Marcos Tolosa, he escuchado a algunos compañeros hablar bien de él. No tengo suficiente memoria para acordarme  de todos los que fueron de ayuda para mí (aunque sólo fuera por el tono amable, que era inexistente en otros casos), pero han sido bastantes los que me ayudaron. Él único que dio con algo parecido a "la solución", que en mi caso fue positivamente definitiva, fue Vicente Madoz. Gracias a todos ellos.

          Para terminar; una psiquiatra, me dijo con absoluta sinceridad (en realidad se le escapó, porque no se daba cuenta que la afirmación que va un poco después del paréntesis podría provocar más inseguridad todavía, en su paciente, o sea, en mí) cuando le dije, en insólitas circunstancias, que iba a estudiar psiquiatría para saber lo que se traían entre manos, pues me estaban volviendo "loco" (jerga para decir me estaban confundiendo demasiado), me dijo, digo, que si yo estudiase psiquiatría y me pusiese a trabajar tratando a pacientes, me daría cuenta de que en realidad, yo no sabía nada de nada. Ante mi cara de desconcierto se desdijo utilizando un eufemismo. Demasiado tarde.
      



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domingo, 3 de enero de 2016

CUANDO LA INTERPRETACION ES ABSOLUTAMENTE IMPECABLE


           Una vez leí en algún sitio (no sé si en un prólogo de libro, no sé si en una revista, apostaría por el prólogo) un comentario que hacía una mujer, a propósito de  que, para ella, la actriz Sarah Polley sería siempre el personaje de la película "Mi vida sin mí." . O sea "Ann". Que no quería ver a Sarah Polley representando ningún otro papel, pues en esa interpretación Polley se convirtió en "Ann" de una manera tan genuina, vital y absoluta, que la fuerza de la interpretación hizo que el personaje se comiera a la actriz, en el sentido más positivo. Esto debe de ser frustrante para la actriz "Sarah Polley", si es que le sucede con más gente, pero yo siento  lo mismo que lo que indicaba la mujer del supuesto prólogo. Lo que Sarah Polley transmitía por medio de "Ann" era tanto y tan intenso que el personaje se te quedaba para siempre marcado en tu mente y en tus sentimientos, con la cara de Polley, claro. El argumento de "Mi vida sin mí" tenía una base relativamente sencilla: una mujer sabe que le quedan dos meses de vida y decide utilizarlos, para, una vez que ha escrito en una lista todo lo que quiere hacer para aprovechar a tope esos dos meses que le quedan, llevar a cabo lo que se propone, siguiendo al pie de la letra todo lo apuntado para afrontar esos dos meses límite. Hasta ahí todo es una expectativa que se podría antojar ingénua o soñadora. Ya, ya. Lo que viene a continuación, si estás centrado, te mantiene delante de todo lo que pasa en semejante historia, con la boca abierta. La recomiendo vivamente. Estará todavía en DVD.
       Yo no sólo comparto la sensación de la mujer que sólo quería ver a "Ann", por medio de Polly, y no a nadie más por medio de la actriz. El hecho de no querer ver a un actor o actriz en otro papel que aquel en el que le ha impresionado muchísimo, me pasa a mí con otros interpretes.
         No me gusta nada ver a Liam Nesson en una película en la que él no sea Schindler, de "La lista de Schindler". Schindler sólo puede ser para mí Nesson, o mejor dicho Nesson nunca me puede decir nada si no es Schindler. Esa genial interpretación de Nesson haciendo de Schindler lo desborda todo, y se sale de todos los cauces más rutinarios o cotidianos. Sé que es muy injusto para el actor y que no debiera ser así, pero la pasión es así de caprichosa.
        Me ocurre lo mismo con Tim Robbins, al que casi siempre (salvando su papel en Mystic River) veo como Andy Dufresne de "Cadena perpetua". Andy Dufresne es un personaje que se te hace mítico en tu propia vivencia; por lo menos en mi caso. Es el héroe personal de un antiguo amigo.
        Y sobre todo, para mí, para mi capricho más especial, Javier Bardem siempre será el "medium" de Ramón Sampedro. Nunca he estado agusto viéndole hacer otro papel. De hecho, he intentado evitarlo. No es justo, lo sé. Pero es lo que siento
     Una vez escuché decir al fallecido Antonio Vega que le molestaba que le pidieran que cantara, siempre, siempre, "La chica de ayer". Esto le provocaba no poco malestar, pues él decía, con razón, que había hecho muchísimas canciones que no tenían nada que ver con  aquella. Que él no era el de "La chica de ayer". Lo triste es que le comprendo a él igual que comprendo a los que adoraban tanto aquella canción ,que hacía que la canción convirtiera en estatua perpetua al interprete. Él era un autor vivo y quería cantar otras cosas y no ser "un gran éxito" perpetuo, repitiendo y repitiendo lo mismo siempre. Es injusto, pero ocurre...

ES LO QUE HAY

  Y, ante las acusaciones de pensar demasiado y ante "ordenes" o consejos de vivir más tranquilo, diré lo que viene tras los dos puntos: de veinte a 42 años no hice otra cosa que pensar, para solucionar una enfermedad que no se solucionaba pensando, sino al contrario; más que nada porque la patología se multiplica cuanto más la tocas. Sin embargo, el hecho de pensar, era voluntario y consciente, hasta que me dí cuenta del error. Hace casi año y medio que no hablo conmigo de MI tema, o por lo menos no respondo a mi neurótico alter ego, a pesar de lo cual consigue darme unas buenas palizas todavía. Y es que, veintidós años de hábito, crean, inevitablemente, una mecanización. La cabeza piensa y dispara obsesiones e ideas que provocan espaldas sudadas, como efecto colateral de la ansiedad de una mente que sigue y sigue y sigue elucubrando o poniéndolo todo en cuestión, con menos treguas de las que quisiera; creo que he dejado claro que mi mente  hace esto sin mi autorización y en contra de mis deseos.
         El mecanismo sigue ahí, a pesar de todo, y es peor que algunos dolores físicos. Mi psiquiatra dice, que si sigo haciendo las cosas como hasta ahora las he hecho, desde agosto de 2014 en concreto, al final, llegará un momento en que la maquinación y el tiroteo imparable de ideas y pensamientos en obsesión, terminará yendose, porque no me pongo a luchar contra ellos  y eso les quitará fuerza. No tengo nada claro el hecho de que eso vaya a ocurrir. Pero espero que así sea y no desespere, hasta que llegue ese momento. Porque si no fuera por la música que me llevo a todas partes, estaría mucho peor. Pues en general, en el fondo, y a pesar de todo, ya estoy tan "bien" como los que me rodean; o sea, no muy bien, pero respondiendo "Bien" al "¿Qué tal estás?" social.

viernes, 1 de enero de 2016

COMO VOTO, NO SOY LIBREPENSADOR

LO QUE LLEVAMOS DENTRO



El otro día leí que José Mota no votó en las elecciones del 20 de diciembre, porque prefiere ser un librepensador. Al izquierdosillo que llevo dentro le dio por decirme: "Claro, como tiene el curro que le gusta y cobra un huevo, a ese no le importa la gente, a diferencia de los que votamos a Podemos, a los que si nos preocupa la gente". “Ay claro -continuó el izquierdoso justiciero-- qué bonito imitar a Pablo Iglesias y ridiculizar a Ada Colau…cierrabares, cuidaico conmigo, cudaico, ay, sí, sí, la hora de la mota, mira, mira cómo me río yo de tu mota, montónmierda, si, si siempre haces el mismo esketch, si hacerlo sólo por hacerlo es tontería, ay con el manchegito éste tan listico” La verdad es que mi izquierdosillo es un bestia a veces.

Pero por el bien de la coherencia y el equilibrio no visceral, me vino luego, por suerte, el Roberto Moso de microrelato, que muchos tenemos la suerte de llevar dentro, para no calentarnos. Entonces, mi Moso interior me suelta: “Sé sincero Antxon, a ti la gente tampoco te importa; lo que te importa en sí es TU pensión, TUS medicinas, TU hospital público, las subvenciones a los sitios sociales a los que TU acudes etc. ¿O es que me vas a decir que alguna vez te ha preocupado “de verdad” el hambre en África? ¿Te has preocupado tú por hacer algo por ellos alguna vez, o sigues tan cómodo en esta Europa, en la que después de todo, tampoco estás tan mal, a pesar de tus críticas? No ¿Verdad? Pues entonces no tires de panfleto.” Me tuve que callar, y pensé: “vaya, este hombre tiene más razón que un santo. No supero a Mota moralmente” En fin…

Tengo que agradecerle efusivamente a mi guionista la existencia de lo que ha quedado escrito en los dos párrafos anteriores, pue él es el responsable de todo lo que publico. Es un tío que está en mi cabeza, que trabaja mucho, muchísimo, hasta enfermar, y de tantas ideas que lanza, le atrapo algunas que me atrevo a publicar. Que vivan los olvidados guionistas.



¿POPULACHO?



Aunque hace unos tres años que no le leo, he disfrutado muchísimo leyendo a Paul Auster. Casi todos sus libros me han encantado. Es su estilo. No me importa tanto lo que cuenta sino cómo lo cuenta. Entra en el primer párrafo directamente, de una forma a veces brusca, del tipo: “El día en que me presentaron a X ocurrió el desastre que nos trajo hasta el lugar donde sucedió lo más relevante de nuestras vidas…” Y ya me tiene agarrado, y yo quiero, desde ese instante, seguirle hasta el final. Y eso es lo que me ocurre, con mucho gusto para mí.

Un antiguo conocido mío, que vive en Francia con su pareja, dijo una vez: “Bah, mi pareja y yo, cuando vamos a librerías y vemos los libros de Auster, pensamos, bah, Auster, best seller, pasando…” Me alegro muchísimo de que sólo sea un conocido y todavía más del hecho de que sea antiguo. Muy antiguo. Me alegra más que me retirara el trato y la "amistad" hace un año, porque yo no era como él dice que hay que ser.

Tengo alguna cosa que decir al respecto de ese comentario contra Paul Auster, por haber vendido mucho y ser un best-seller; quien  lo hace, deja bien claro que algo que es leído por una gran cantidad de lectores, no puede ser, bajo ningún concepto, algo digno de atención de él. No es difícil deducir, por tanto, que esa persona, si desestima altivamente los best-sellers, casi seguramente piensa que la gente que lee a alguien que vende mucho, no puede tener una catadura intelectualmente literaria tan alta como la suya; y que son sólo los libros que no son best seller, los auténticos grandes libros. Sólo una pequeña élite de lectores inteligentes y exquisitos como mi muy antiguo conocido, que despreció a Auster por obtener éste grandes ventas, podría, según él, captar la literatura de verdad; porque, supongo que él creería (quizá sin darse cuenta) que la erudición y la dificultad que ofrecen esos grandes libros sólo pueden recompensar a una pequeña élite de una riqueza interior, una inteligencia y una sensibilidad tan alta como la suya y la de los que leen a los grandes, sean clásicos o no.

A finales de los ochenta y sobre todo a principios de los noventa del siglo veinte, Javier Marías despuntó con sus novelas, por medio de un alto porcentaje de lectores, sobre todo con las novelas “Corazón tan Blanco”, “El hombre sentimental” “Mañana en la batalla piensa en mí” y con “Todas las almas” (no las he puesto en orden cronológico, sino casi al revés; qué más da). A pesar de que Marías persona no me gusta nada y me desagrada mucho en sus artículos (creo que es la cuarta vez que digo esto), esas novelas me gustaron mucho en su día; los eruditos del lugar dicen que Marías escribe “alta literatura” Podría ser cierto.

Es curioso que aunque Javier Marías no haga novelas para ser leídas por lo que mi cada vez más antiguo conocido (y quizá hasta el propio Marías) llamaría populacho, a Marías le ocurrió algo insólito con “Corazón tan blanco”. Esa novela no es precisamente fácil de leer; pero por su peculiar estilo, por atractivas reflexiones divagadoras, por una trama brillante, a pesar de no tener ésta (la trama) una gran presencia en la novela y por otras cosas que ahora no puedo precisar, la lectura de “Corazón tan Blanco” me provocó una hipnosis que me llevó a lugares de enorme belleza y profundidad, pero eso no es lo que cuenta en este lugar.

Lo que cuenta es lo que le pasó a Marías con ese libro. Antes de decirlo quiero recordar que de Javier Marías han dicho, personas muy “eruditas”, y hasta escritores reconocidos por la crítica menos complaciente, que es el mejor escritor vivo y que merece el Nobel. Como soy un miserable, no me gustaría que ganara ese premio.

Bien, Marías, sobre todo con “Corazón tan blanco” vendió mucho, y no sólo aquí; lo alucinante es que fue best-seller en Alemania, sí, insisto, best-seller en Alemania, además de haber sido traducido a un montón de idiomas.

       Supongo que pensarás, tú, que sólo puedes leer cosas que lea poca gente, (porque eres más inteligente que la gran mayoría de los idiotas entre los que me incluyo), que Marías es mal novelista por haber vendido mucho.

sábado, 19 de diciembre de 2015

INUSUAL HISTORIA DE AMOR


       En realidad me equivoqué; la mejor persona, es ésta que viene a continuación. Cuando Pedro Piqueras abre los informativos, comentando, con música sensacionalista, las tragedias del día, pienso que él nunca daría esta noticia. Sin embargo esta noticia TAMBIEN es real, es un notición, algo inaudito, pero real, aunque, quizá, debido al tema de audiencias, no interesa.  En este caso si que no hay idealización, sino asombro. Son doce años y dos meses asombrado ante semejante noticia.
      
       Y cuando los cuatro jinetes apocalípticos que se presentan mañana a solucionar una crisis que pinta muy mal; cuando hay miedo y hasta pánico hacia aquélla, cuando los yihadistas pueden estar rondando por todas partes, cuando nos asustamos con el qué va a pasar, cuando pensamos en las injusticias de este mundo en todos los terrenos; cuando están matando a mucha  gente inocente en nombre de la paz, mientras los que lo hacen nos desean paz y amor; sí, a pesar de todo, para mí, esta historia que voy a contar es NAVIDAD y no la de la nochebuena ni la del día 25 de diciembre; esta historia no es freixenet o ferrero rocher, esta noticia es estupenda por ser real; de hecho, si no la hubiera conocido, mi vida hubiera sido una mierda. El mérito de esta historia no es del que la cuenta, sino de la persona que, siendo, y sólo existiendo, me lo deja facilisimo para explicarla sin esfuerzo.
       
        Esta historia quiere ser también un homenaje a la multitud de personas buenas que cuando se levantan, no se ponen a pensar en como fastidiar al prójimo; en algunos casos hasta ocurre lo contrario. 
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S.
“They don’t know you like I do, they don’t know you like I do”

“No te conocen como yo te conozco, no te conocen como yo”

De la canción “Without words”, de Ray LaMontagn

“I don’t believe in the existence of angels but looking at you I wonder if that´s true…."
“No creo en la existencia de los ángeles, aunque cuando te miro me pregunto si eso es verdad…”
                                  De la canción “Into my arms” de Nick Cave.

                  Hace mucho tiempo que no me río con ganas. Se lo comenté un día a S. Oye, ¿No te parece que cada vez nos reímos menos? Es que quizá no hay muchas razones, respondió ella.
                  
            S., balsa balsita, la más equilibrada y menos irritable de todas las personas que conozco, puede que el mismo Dalai Lama se cabree más que ella, . Ella, las cosas como vienen, no tiene nada teorizado, lleva en los genes una forma de vivir pacífica y aceptadora de la realidad, sin juzgar… Ella es un misterio de la naturaleza… Pero qué bello misterio, como el agua del río, al alcance de la mano todos los días su sonrisa generosa. Qué fuerza poderosa tiene esa suavidad y esa dulzura. Neutraliza toda la violencia de mi dolor. S., que no conoce el rencor y a la que pocas veces le llega la ira…. Y la propia ira le llega de forma suave y sin ponerse a vociferar…Cuando dice que está enrabietada yo no se lo noto. Por supuesto, ella no se ve así. La humildad que lleva pegada al cuerpo se lo impide.
               
            Recuerdo que cuando nos conocimos en Gupost (sección de publicidad directa del grupo Gureak) tratábamos mucho con un chico que se llamaba Jorge. Jorge que fue al final el elegido para trabajar allí, mientras los demás nos conformamos con el cursillo. Bueno, el ganador absoluto fui yo: Gané la compañía de S… Jorge nos escribió un gracioso y cariñoso email cuando ya no nos veíamos; se refería a mi ya para entonces novia en estos términos:”En Gupost se echa mucho de menos esa afabilidad desprendida, cumbre del afecto…..” Pues yo la tenía conmigo.
          Que gran poeta era Jorge. Qué lástima fue el hecho de que no quisiera tener relaciones sociales con nadie, fuera del trabajo. Sigue igual, por cierto. Aunque en el trabajo sí hablaba mucho con nosotros. Fue muy respetuoso mientras veía que S. y yo nos íbamos acercando sin darnos cuenta, irremediablemente, como un tranquilo río al mar, con casual dulzura y pequeña gloria, sin forzar, sin buscarlo. “Betiko bikote”, nos decía sonriendo. Él fue nuestro testigo de honor.
       
     Jorge no nos quiso dar su teléfono. Anda siempre solo, siempre solo fuera del trabajo. Maldita esquizofrenia. Todo ese potencial, ese sentido del humor, esa cultura, ese respeto, esa bonachonería, esa conversación; y él decidió desperdiciarla, o guardársela para sí mismo. Del trabajo a casa y de casa al trabajo. Decía ser misántropo y no hubo nada que hacer. Algunos emails sueltos, pero no anda con nadie y tiene cualidades excepcionales. Qué pena. Sólo supimos que vivía en Egia; ni la calle nos quiso decir, y los dos sabíamos cuánto nos apreciaba; cuando lo hemos visto por la calle nos ha saludado con mucho cariño, pero no ha querido quedar.
             Hoy a la tarde hemos ido a casa de S. a jugar a cartas, y, agradable sorpresa, ante unos comentarios que ha hecho ella cuando he hecho doble escoba, me ha salido una carcajada liberadora imparable; qué habrán sido, cinco, ¿Diez segundos?; momentos de absoluta libertad. Salen las cartas, hago doble escoba y las recojo. Ella piensa que eso no se hace así, pero la forma de expresarlo ha sido tan de Ella, que no he podido reprimir la carcajada. Cualquier otra, ante el desacuerdo, me hubiera dicho, eh tío, a dónde vas, que eso no es lícito, casi bruscamente. ¿He dicho ya mil veces que S. es todo menos brusca? Quizá no lo he dicho ¿Que no se irrita casi? Y me dice, sin mover el gesto, con su voz de siempre y toda natural: “Eso no se hace así, se queda en la mesa, pero uno no se lleva dos escobas.” Me lo ha dicho como quien dice: Se te ha caído el bolígrafo. Ni para un lance tan trivial y doméstico utiliza la fórmula del reproche. Y yo me he partido, ella ha empezado a reírse también y le he explicado entre carcajadas mi reacción. Luego hemos estado recordando otras cosas y también nos hemos reído. ¿Hay algo más sano? En ese momento me he olvidado de mis maximizados problemas, completamente, a los que seguro andaba dando alguna vuelta por el bolo.
        También, lo mejor del día ha sido todo lo que le he hecho a reír a S. Somos iguales, jugábamos a la escoba y nos traía al pairo quien ganara, interrumpíamos el juego a base de bromas que provocaban sus carcajadas. ¿Puede haber mayor regalo que hacerle reír a la persona de la que llevas doce años enamorado? Curiosamente, a S., lo que más le atrajo de mí fue mi sentido del humor, mi desenfado y el hecho de que siempre tuviera algo interesante (según ella ¿eh?) que decir. Claro, no conocía todavía las sombras. Pero apostó muy fuerte por ese chico y estuvo a su lado en todos sus naufragios, con él, sin fallarle, y mira que he tenido problemas que ninguna otra persona hubiera podido sobrellevar conmigo. Ella siempre allí, con una forma de estar tan incondicional, tan alentadora a pesar de las trombas brutales de agua…Día tras día, año tras año “que sí, que ya verás como sí…” A prueba de bomba. En fin, S. es amor, es lo más sencillo que puedo decir de ella porque además es cierto.
        Muy poca gente la conoce bien porque en sociedad se promueven otros “valores”: el carisma, el carácter, lo supuestamente guay, saber opinar y hablar de temas “interesantes y profundos”, la gente que sabe divertirse y quizá ella y yo somos unos sosos, además de estar marcados por el estigma; y al final, eso qué más da.
        Un Domingo, sabiendo lo mal que lo había pasado el Sábado, cuando me presenté en su casa con una sonrisa, le salió a ella otra, de oreja a oreja, qué ilusión verte así, decía, qué bien… Después de todo lo de ayer.
       Luego tiene una capacidad de dejarse tomar el pelo y de reírse de ella misma inigualable. Cuando la imito, cuando me burlo cariñosamente, ella ríe y ríe; una vez puso los brazos en jarras y me dijo “Oye, a usted le gusta mucho imitarme ¿no?” Esto lo hemos recordado infinidad de veces.
       
        S. tiene mucha costumbre de hablar de su ropa, cosa que es un tema, que, por más esfuerzos que hago, no ha conseguido interesarme nunca. Una vez quise que se diera cuenta de que me hablaba de algo totalmente ajeno a mi interés, cuando estaba con el tema de la ropa y le solté, después de una explicación que me dio sobre pantalones, de sopetón:
        “Oye S. ¿Tú que opinas de la nueva propuesta de UP y D sobre la disyuntiva que se está creando en el tema de…?” Se me queda mirando fijamente y sin esperar más de un segundo me dice con tranquila e inocente espontaneidad: “Ah, yo de eso no tengo ni idea” (y me importa un rábano, le faltó decir, pero es demasiado correcta para haber dicho eso) y salió de la cocina tan tranquila. “¡S…!, ven un momento por favor…” “¿Qué pasa?” Y entonces le explique el juego que le había hecho ante lo que soltó una sonora carcajada. La carcajada de S. es lo menos forzado que pueda escuchar uno nunca. Es una alegría natural que le sale de dentro. Cuántas veces, estando yo en su casa, ella en el salón ante la tele, yo en otro cuarto leyendo o simplemente escuchado música o haciendo nada, la he escuchado reír abiertamente ante algo cómico de la tele, con una salud de alegría contagiosa, con una pureza del sentimiento provocador de la risa totalmente única e insólita. Qué limpia está por dentro.
           Por supuesto, tiene defectos; unos cuantos…Pero por el respeto que le tengo, la gente que llegue a leerse esto (si es que llega) no tiene por qué enterarse de esos defectos. Que yo no tenga miedo de exponer los míos, no tiene nada que ver con el hecho de exponer los suyos. Yo no tengo derecho a hacer eso pues (tal y como dice una muy sobada frase) los trapos sucios se limpian en la cocina.             
          Hay algo increíble en su personalidad: no habla mal de nadie. Y mira que algunos le han hecho daño. Y si lo hace muy lateralmente, enseguida se apresura a decir, sobre la persona mencionada: “Aunque reconozco que tiene unos valores buenísimos que…” No tengo ni idea de por qué lo hace, ya digo que es un misterio; tanto que no parece de este mundo; porque ella, y que se me oiga bien, nunca, nunca me juzga y me trata exactamente igual esté yo en el estado en el que esté, represente yo el rol que represente; en realidad yo nunca represento un rol con ella, puedo ser enteramente yo mismo, porque me veo querido; cómo enfadarme con alguien así, cómo quejarme de ella, cómo abusar de su bondad, debería ser poco menos que un desagradecido inconsciente, una malisima persona, y a tanto no llego.
         Todo esto me permite ser muy amable con ella, darle todo el cariño que puedo, me sale solo; sé que le ayudo a veces y también que disfruta a veces de mi compañía. Nos llevamos bien, que no es poco tras doce años y dos meses.
        Ay S chiquitita… El fin de semana en casa de S… Qué calmosa es su presencia. La tensión desaparece. No nos pedimos nada especial. ¿Qué hemos hecho? ¿Algún maravilloso plan de fin de semana? No necesitamos nada de eso; estar con Guillermo ayer, con la tía hoy, comer juntos, ver algo de la tele juntos. El mismo programa estúpido deja de ser  estúpido si lo comentas con ella. No hace falta nada. Ya está. S. y yo pues, somos muy simples en cuanto a pareja, el cariño va solo y nos complementamos. Veré esta tarde a S., que es mi belleza y bálsamo , y que me dijo, que me dijo, repito, S., sí, cuando yo estaba muy mal y le dije que no tenía fuerzas ni razones para seguir, ella dijo: “Pero me tienes a mí”.
          Recuerdo que una mujer que hacía y hace crítica de cine era una apasionada seguidora de la actriz Susan Sarandon. Hasta que esta actriz, en la película “Pena de Muerte” representó a una monja que acompañó a un asesino (al que interpreta Sean Penn y que se le confesó al final entre sollozos) en sus últimos días antes de ser ejecutado, con visitas casi diarias, incluido el día de la ejecución en que se miraron con amor. Lo que haga Dios al respecto lo ignoramos todos. Ni siquiera sabemos si lo hay.
       
         La señora crítica de cine dijo al respecto del papel de Susan Sarandon: “Bueno, a mí ese personaje tan bondadoso (lo dijo despectivamente), tan bueno, tan irreal (eso es porque no conoces a S.; soy el novio y autor de este apartado, pero sigue), sin dobleces, sin sutilezas me decepciona totalmente; me parece tan poco interesante….” Eso lo diría por lo interesante que es ella.
         Lo decía en otro apartado, son los malos los interesantes, por lo visto. Pues a mí S. me interesa muchísimo, hasta el punto de amarla como no he amado a nadie nunca. Lo único que sé es que no podré ser correspondido en el grado, porque mi amor es algo que no me cabe en todo el entendimiento, pero si en el corazón.


Nunca se podrá medir todo lo que yo te quiero, S....