jueves, 19 de octubre de 2017

QUIERO JUGAR LA PARTIDA




Si todo el ruido que corre a veces por nuestras venas emocionales en manera de invisibles lágrimas que quieren brotar a toda costa, y que es una muestra de nuestras negras y temporales impotencias ante horas de intenso dolor y miedo, si ese ruido fuera sólo eso, sólo dolor y miedo, y nada más, entonces no tendría sentido alguno seguir para mí.

Pero uno sigue pues cree que detrás de ese mal que todos tenemos en mayor o menor grado, hay algo que le da un sentido positivamente supremo, brillante, total y profundo. Por supuesto, ese sentido nunca lo descifraré con las leyes o la matemática de este mundo, nunca con lógica o sentido común, ni con todos los libros del mundo además de que, con nuestra lógica, sacaría conclusiones fatalistas (es injusto y bla bla bla). No tengo poder de descifrar eso, y a la diosa razón la veo muy pobre de armas ante la vastedad del misterio. Ni siquiera sé si esa incógnita de resultado positivo, la resolveré en otra vida, porque no soy capaz de imaginar si existe eso.

El sentido sólo lo presiento cuando veo la cara de la cruz que ésta lleva brillántemente implícita en ocasiones, aunque haya momentos de absoluto túnel negro. Y a veces, ese sentido se aparece en la calma y sonrisa de amor posterior a los truenos. En todos los bellísimos deseos de muchas personas; deseos de unión, paz y cariño universal. En esta vida, en este mundo. En el abrazo cómplice al doliente, en las preciosas rosas que salen en las espinas, en una caricia o en lágrimas sonrientes de alegría y consuelo, en la presencia de tantas pequeñas velas encendidas en medio de una gran oscuridad, en aquel amigo al que tanto quieres, en tantas buenas personas que se han cruzado por tu camino y que no hubieras conocido de haber llevado una vida convencional.
Hay muchas cosas que justifican o pueden explicar infiernos de horas y días. Por eso es necesario seguir.

domingo, 8 de octubre de 2017

Eso es TODO


A pesar de la fresca temperatura, el cielo está completamente azul, sin ninguna nube. A pesar del otoño, el árbol central que se cuadra ante mi ventana, majestuoso como siempre, sigue luciéndose verde, como su alrededor. Al fondo el precioso caserío de pared blanca y tejado rojo. A la izquierda el mar.

Suena Van Morrison y tengo un café con leche en la mano. Eso es TODO.

sábado, 16 de septiembre de 2017

EL SENTIDO KOMUN


  Quizá nadie debería de tener el derecho de auto-proclamarse cuna de la civilización y de la ilustración, mientras en el mundo sigue muriendo mucha gente de hambre y a su vez se siguen despilfarrando enormes cantidades de capital monetario  en armamentos de guerra.
   Cuando la política es siempre inevitablemente maquiavélica, los líderes de las naciones mundiales parecen haber perdido (desde ese inevitablemente corruptible punto político) parecen haber perdido, digo, repito, el sentido común y hasta el de la realidad, de modo que las palabras "derechos humanos" parecen ser puras muletillas retóricas que utilizan dichos políticos en sus "democráticamente" esplendorosos y populistas discursos de consumo interno. El verdadero significado de esas dos palabras parece importarles un comino en muchas ocasiones.
        
      Pero no. No.
      Lo más probable es que todo lo que he dicho en los dos primeros párrafos no sea más que una serie de disparates y la verdad sea que en el fondo, quien está fuera de la realidad sea yo mismo. Al fin y al cabo, soy yo quien debe de tomar medicinas psiquiátricas para equilibrar su vida y alguien de esas características, según el diccionario (del que ya sabemos que nunca puede equivocarse) no puede ser normal, y en consecuencia, tampoco puede tener sentido común.

        O quizá lo que simplemente ocurre es que no soy capaz de comprender absolutamente nada de todo. Es lo que hay.

domingo, 3 de septiembre de 2017

NO ME GUSTAN LAS FRONTERAS

Cuando estoy delante del ordenador de mi padre y veo el mar y el monte me da por pensar que estoy en Euskadi. Cuando camino por la bahía de la Concha pienso que estoy en San Sebastián. Cuando veo los desinformativos pienso que estoy en España y también parece que en Europa.
Sin embargo, hace tiempo que se me quitaron las ganas de definir mi identidad en función del lugar que me ha tocado pisar diariamente por accidente. Por casualidad nací en Eibar, por casualidad vivo en San Sebastián. Yo no le pertenezco a ningún lugar. No soy de Euskadi (en el sentido de propiedad), ni de España, ni Europeo, ni me SIENTO terrícola por vivir en la tierra. Yo soy un ser humano que pertenece a su familia y a las personas que quiere y le quieren. Sólo de ellos soy. De ese lugar de encuentro llamado cariño.
Pero estoy muy agradecido, o me siento muy afortunado, de vivir en un lugar donde tengo alimento, medicina, techo y encima no hay guerras, pues sabemos que en otros sitios, santos inocentes, que no han hecho nada malo (muchos enfermos que sufren horrores en occidente tampoco han hecho nada malo) no tienen todo lo que yo tengo, sólo por vivir donde viven. Y eso me parece terrible y pienso que el ansia del poder y la ambición, son asesinos universales desde tiempos inmemoriales...
. El mundo, en fin....¿Ya cambiaremos? ¿Estamos a tiempo? La razón parece indicar que no.
Por otra parte también los que tienen comida, techo, medicina y viven sin guerras, sufren muchísimo, aunque en el autobús y en encuentros casuales en la calle digan que están bien, muy bien; y sufren mucho, simplemente, porque, tal y como me dijo una amiga, estamos vivos.

Un abrazo a tod@s.

miércoles, 30 de agosto de 2017

POR QUÉ ME GUSTA PAUL AUSTER

Me gusta Paul Auster porque en sus novelas va directo al grano. Es decir, a lo que hacen los personajes, a lo que piensan, a lo que les pasa en solitario o interactuando entre ellos; habla de lo que ocurre en general en medio de todos los entresijos de hechos, pensamientos y diferentes posibilidades de acontecimientos, además de abundar en la psicología de sus personajes. También me gusta porque cuenta historias dentro de historias que van dentro de otras historias dentro de la historia general. Y lo hace sin enredarte y sin que puedas perder el hilo.

Auster me gusta porque no pierde el tiempo en lo que no me llama nada de las novelas: lo circunstancial o descriptivo. Me importa un rábano si el lugar donde están ocurriendo los hechos tiene techo alto o bajo, ventanas grandes o pequeñas, o si la acción de las novelas transcurre en medio de escaleras o lamparas y muebles de un color o de un tipo X, o en medio de paisajes y calles de un tipo determinado de características físicas Y sobre todo, no me importa nada si los personajes llevan bigote o gafas, son rubios o morenos, tienen la cabeza grande o pequeña. En fin, no me dicen nada, y me son algo indiferentes, las descripciones físicas en general. Lo cual es mi problema desde luego.

Pero como digo, Paul Auster no escribe en sus novelas sobre casi nada de lo que digo en el segundo párrafo(cosas circunstanciales que me suelen impacientar un poco).  Pero sí, y mucho, de las cosas que nombro en el primer párrafo, que son las que me interesan por encima de todas las demás. Muy por encima de las descriptivas. 
Además, pienso que Auster me gusta por el modo en que me cuenta las cosas, y no por las cosas que me cuenta; disfruto con cada párrafo suyo. Me parece que escribe gran literatura. Y no es casualidad que guste a público y crítica.

Acaba de publicar su novela "4 3 2 1" y aunque tiene novecientas páginas y pico, yo sólo llevo unas pocas leídas y ya me tiene cogido; y no creo que le suelte hasta el final, leyendo lento o rápido, eso ya lo veremos.

martes, 29 de agosto de 2017

EL SENTIDO DE LA VIDA


Hay quien opina que la vida no tiene sentido. Para mí sí lo tiene. Las buenas personas y la gente que lucha por mantener buenos valores y los derechos humanos. 
 Como agnóstico o incluso creyente,  para mí el sentido de la vida estaría en la lucha por el bien, por el amor, por tratarnos bien unos a otros, por aportar luces de humildad y bondad dejando  de lado orgullos tontos y odios.

        ¿Buenismo o cursilería? ¿Sentimental?


       Si quieren llamarlo así para descalificar esas ideas, que lo hagan. Yo prefiero lo nombrado a ser un cínico lleno de rencores e ideas y planes constantes de venganza. No quiero vivir peleándome por ninguna escalera. Que me llamen bonachón o sentimental, como si por ello fuera un poco tonto, no me importa, pues pienso que la inteligencia está al servicio de la bondad.

          Los malistas son muy listos pero no creo que les interese la inteligencia si no es para su propio provecho.

         Cuidado. No estoy diciendo que yo sea así; no estoy diciendo que yo sea inteligente y bueno. Tengo muchos fallos y no soy lo humilde que me gustaría ser. No estoy diciendo pues, que yo sea buena persona. Estoy diciendo que el sentido de mi vida está en tratar de serlo. Y se puede ser muy feliz con ese sentido; es más, a la inversa, si eres feliz serás mejor persona (a no ser de que seas un cabrón de fábrica). Lo digo porque, en contraste, hay gente que piensa que si vas de bueno, o eres bueno, te tomarán el pelo y serás infeliz. Lo de "de bueno a tonto hay un paso" y tal. No estoy de acuerdo; se puede ser bueno y protegerte de los grandes listillos, simplemente evitándolos y rodeándote de buena gente. Que la hay. Y mucha. La he visto, la he conocido.
      Se trata de intentarlo cada día. Ese sería el sentido para mí.
        

lunes, 21 de agosto de 2017

SI TODO FUERA PERFECTO.


  En puntuales momentos suelo pensar que casi todo lo que hacemos y hablamos, lo que nos contamos y lo que dicen los telediarios, Internet  con Google, los libros, la prensa de todo tipo, y las explicaciones que constantemente damos sobre lo que hacemos ante nosotros y ante los demás, o lo que escribo yo mismo como todo el  mundo, es, todo eso, sólo un ingenuo modo de disfrazar el caos que es esta vida y del que nadie tiene TODA la explicación, ni muchísimo menos.
      Menos mal que no lo pienso a menudo.

    Pero y si todo fuera de otra forma y las piezas más espinosas encajasen, si todo fuera tan fácil como inventarse un lema, poner una pancarta y creérselo, si tú vida no nos traicionaras en tus cientos de contradicciones, si dos más dos fueran siempre cuatro y todo fuera  perfecto esto no sería ni mucho menos, aburrido. Porque esa última afirmación es otro artificio pseudo-literario que nos montamos para consolarnos: "Es que si todo fuera perfecto la vida sería muy aburrida, no habría nada que arreglar". Mentira, porque el aburrimiento es una imperfección y si todo fuera perfecto y bueno esto sería genial, el paraíso absoluto. Nadie dijo que el Imagine de Lennon llevado a la práctica sería aburrido (ni demasiado cómodo, como si para ser felices deberíamos de pasar calamidades)  por si acaso. Pues eso.