Todos vosotros, que sois muchos, que vivís a diario sin cejar, en compañía ingrata del gran miedo y la desgana que os atrapa por falta de sopa química, o debido a circunstancias externas muy desfavorables; todos vosotros que cada día os levantáis aunque no tengáis ilusiones y no os encontréis con fuerzas, pero simple y llanamente hacéis el esfuerzo de seguir, de estar, de aguantar, de resistir, aunque externamente no hagáis mucho y quien no os vea la extraña y maldita procesión interna os diga "qué vida os pegáis", para mí tenéis un gran valor. Sois. Buena gente. Con eso vale.
Sois y seguís y estáis y no os rendís y os quiero. Ya siendo sois todo para mí aunque no hagáis. Seguid conmigo hasta que el cuerpo diga basta, porque vuestros rostros me sujetan y sólo vosotros podéis comprendernos a otros muchos.
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